[Desde mayo de 2001]
laexcepcion_logo
Portada | Actualidad | Asuntos Contemporaneos | Nuestras Claves | Reseñas

 

Umberto Eco: Número cero
Barcelona: Lumen, 2015. 219 páginas.


Falsedad en el periodismo y una conspiración mucho más que verosímil

La última novela de Umberto Eco, ambientada en la Italia de 1992, trata sobre el proyecto de un empresario italiano de crear un semanario fantasma que nunca llegará a publicarse. Según el plan, los periodistas, pensando que estarían creando un periódico de verdad, deberían redactar varios números cero con los que el empresario pudiera hacer presión en ciertas instancias y obtener beneficios políticos.

El narrador, Colonna (en cierta medida un álter ego del propio Eco), es un periodista fracasado al que se le encarga la tarea de ser asistente del director del semanario; ambos serán los únicos que conocen el propósito del proyecto.

A través de los diálogos de los periodistas, Eco, con su habitual agudeza, ofrece una visión ácida sobre la labor periodística y el papel de los medios de comunicación. “Los periódicos no están hechos para difundir sino para encubrir noticias”, afirma uno de los personajes (pág. 169).

No me resisto a reproducir el siguiente diálogo (pág. 99):

—Pues es como lo del Papa bueno. Da por descontado que los papas de antes eran malos.

—Quizá la gente lo pensaba, si no, no lo habrían llamado Papa bueno. ¿Han visto alguna vez una foto de Pío XII? En una película de James Bond lo habrían elegido para hacer de jefe de Spectra.

—Es que, que Juan XXIII era el Papa bueno, lo dijeron los periódicos y la gente lo siguió.

—Exacto. Los periódicos enseñan a la gente cómo debe pensar –interrumpió Simei.

—Pero los periódicos ¿siguen las tendencias de la gente o las crean?

—Ambas cosas, señorita Fresia. La gente al principio no sabe qué tendencia tiene, luego nosotros se lo decimos y entonces la gente se da cuenta de que la tiene.

Aparte del narrador-protagonista, el personaje más destacado es Bragadoccio, un periodista que se dedica a elucubrar, y tratar de probar, tramas conspiratorias un tanto disparatadas, como la de que en realidad Mussolini no fue ejecutado en 1945, sino un doble suyo. El original habría huido a Argentina con colaboración del Vaticano (estado que, efectivamente, tras la guerra ayudaría a numerosos nazis y fascistas a huir a América), o quizá habría sido escondido en el propio estado papal. Según esta teoría, Mussolini permanecería oculto durante años, protegido por los aliados, quienes lo guardarían como as en la manga ante un posible golpe comunista en Italia.

Todo esto suena bastante novelesco, pero ¡atención!, la tesis de Bragadoccio comienza a entrar en otro terreno: según él, en la posguerra los aliados comenzaron a tejer una estructura paramilitar secreta que en 1964 cristalizaría en la organización Gladio, financiada por la CIA, integrada por ex fascistas y derechistas varios que se entrenaban para cometer atentados y sabotajes, con conocimiento de los gobiernos italianos. Esta red estaría detrás de múltiples atentados en toda Europa, muchos de los cuales serían atribuidos a organizaciones terroristas de extrema izquierda como las Brigadas Rojas (así ocurriría con el secuestro y asesinato de Aldo Moro), y detrás de la muerte de Juan Pablo I (debido a sus intenciones de hacer limpieza en la Banca Vaticana, conectada con la logia masónica P2 y con la mafia).

Al entrelazar la delirante teoría sobre Mussolini con la de la red Gladio, y ponerlas en boca de un personaje ridículamente conspiranoico, parecería que Eco está intentando mofarse de ambas. Pero resulta que, mientras Bragadoccio realiza sus averiguaciones, es asesinado (no estoy destripando la trama, porque este dato se conoce desde el principio de la novela), lo cual da verosimilitud a sus teorías, o al menos a alguna de ellas. Además, como se expone en la propia novela, en 1990, ante el parlamento italiano, el primer ministro Andreotti reconoció públicamente la existencia de la red Gladio, como también lo haría el presidente Cossiga. Y el protagonista-narrador cuenta que unos días después de la muerte de Bragadoccio vio por la televisión el documental de la BBC Operation Gladio, en el que se exponían todas las tesis del periodista asesinado, excepto lo del ocultamiento de Mussolini. Efectivamente, el documental se emitió en 1992, se puede (y es recomendable) ver en Youtube, y aporta los testimonios de numerosos participantes de la red Gladio, desde miembros de la CIA y de los gobiernos y los cuerpos armados italianos, hasta activistas de extrema derecha como Vincenzo Vinciguerra.

De este modo, la novela avanza desde la ficción verosímil (la connivencia política-medios de comunicación-conglomerados económicos) a la conspiranoia, para llegar a la realidad histórica, nítidamente expuesta. Algo especialmente valioso procediendo de Eco, quien, aun siendo aficionado como novelista a las conspiraciones y tramas secretas a lo largo de la historia, se muestra sumamente escéptico hacia ellas en general: por ejemplo, en su compilación de artículos A paso de cangrejo desmonta el bulo antijudío de los Protocolos de los Sabios de Sión; también se ha distanciado de las explicaciones de que el 11-S fue un trabajo interno (seguramente porque no ha analizado la infinidad de evidencias que apuntan hacia ello). Por tanto, un autor que no se inclina a creer en los atentados de bandera falsa, plantea claramente que todo apunta a que la red Gladio se dedicó a realizarlos, al menos hasta 1990.

Como complemento a la novela, merece la pena consultar las numerosas investigaciones sobre Gladio publicadas por el historiador suizo Daniele Ganser, seguramente el mayor especialista mundial en el tema.

© Simón Itunberri (8 de septiembre de 2015)
LaExcepción.com

[Página Inicial] | [Índice General]
[Actualidad] | [Asuntos Contemporáneos] | [Nuestras Claves] | [Reseñas]

copyright LaExcepción.com
laexcepcion@laexcepcion.com