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Verdades y mentiras sobre Siria (XI): La "intervención humanitaria"
© Guillermo Sánchez
www.laexcepcion.com (16 de enero de 2014)

Nuevo artículo-dossier que analiza críticamente conceptos como "intervención humanitaria" y "comunidad internacional".


1. ¿Se ha defendido una "intervención" en Siria "por razones humanitarias"?

Sí; por ejemplo, el gobierno del Reino Unido, uno de los que ha colaborado con los "rebeldes" sirios (ver nuestra parte VI), defendió que un bombardeo de Siria sería de tipo "humanitario" (El Tiempo, 29.8.13).


2. ¿Qué se entiende por "intervención" o "injerencia humanitaria"?

Se trata de «una acción específicamente militar de uno o varios Estados dentro de otro para frenar las violaciones graves y masivas de los derechos humanos»; también es «el recurso a la fuerza armada para imponer la ayuda humanitaria que se pretende proporcionar a las víctimas de los conflictos armados cuando el Estado soberano territorial impide el paso de la asistencia humanitaria. […] La diferencia con las operaciones de paz realizadas en el marco de as radica en que […] en éstas existe el consentimiento del Estado en el que se llevan a cabo» (Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo; añadimos negritas en las citas).

Introducido por Médicos Sin Fronteras (B. Geremek, El País, 10.5.03), desarrollado con matizaciones por, entre otros, Juan Pablo II (Zenit, 12.4.03), es un principio que ha sido llevado a la práctica por parte fundamentalmente de Estados Unidos y de la llamada "comunidad internacional" en diferentes conflictos durante los últimos veinte años.


3. En la realidad, ¿cómo funciona el principio de "intervención humanitaria"?

«El objetivo principal de los intervencionistas humanitarios se centra en el concepto de soberanía nacional, en el que se basa el actual Derecho internacional, y que ellos estigmatizan como permisivo con los dictadores que asesinan a placer a su propio pueblo. Da a veces la impresión de que la soberanía nacional no es más que una protección para aquellos dictadores cuyo único deseo es masacrar a su gente.

»Pero de hecho, la justificación primordial de la soberanía nacional estriba precisamente en proporcionar al menos una protección parcial a los estados débiles respecto a los fuertes. Un estado que es suficientemente fuerte puede hacer lo que le plazca sin preocuparse de una intervención exterior. Nadie espera que Bangladesh se entrometa en los asuntos internos de los Estados Unidos. Nadie va a bombardear los Estados Unidos para obligarle a modificar su política de inmigración o monetaria a causa de las consecuencias humanas que esas medidas políticas tienen sobre otros países. La intervención humanitaria funciona sólo en un sentido, de los poderosos a los débiles» (Jean Bricmont, Sin Permiso, 26.2.12).

En su artículo La complicidad  de algunos intelectuales en la guerra imperial contra Siria, Ángeles Diez refuta los argumentos del clero humanitarista que pide una "intervención" en Siria.


4. ¿Sirven las "intervenciones humanitarias" para evitar guerras?

«El mismísimo punto de partida de las Naciones Unidas consistía en salvar a la humanidad del "flagelo de la guerra", en referencia a las dos guerras mundiales. Esto se consiguió precisamente gracias al estricto respeto de la soberanía nacional, al objeto de impedir que las Grandes Potencias intervinieran militarmente en contra de aquellos más débiles, cualquiera que fuese el pretexto. La protección de la soberanía nacional en el Derecho internacional se basaba en el reconocimiento del hecho de que los fuertes pueden sacar partido de los conflictos internos en países débiles, tal como mostraron las intervenciones de Alemania en Checoslovaquia y Polonia, ostensiblemente "en defensa de las minorías oprimidas", lo cual condujo a la II Guerra Mundial» (Jean Bricmont, Sin Permiso, 26.2.12).


5. ¿Qué consecuencias ha tenido la aplicación del principio de "intervención humanitaria"?

«El fracaso principal de las Naciones Unidas no ha consistido en impedir que los dictadores asesinaran a su propia gente sino en que no ha logrado impedir que los países poderosos violaran los principios del Derecho internacional. […]

»La injerencia norteamericana en los asuntos internos de otros estados tiene muchas facetas, pero viola constante y repetidamente el espíritu, y a menudo la letra, de la Carta de las Naciones Unidas. Pese a las pretensiones de que se actúa en nombre de principios tales como la libertad y la democracia, la intervención norteamericana ha tenido de forma repetida consecuencias desastrosas: no sólo los millones de muertos provocados por guerras directas e indirectas sino también las oportunidades perdidas, ese "matar la esperanza" de cientos de millones que podrían haberse beneficiado de políticas sociales progresistas […].

»Toda acción agresiva dirigida por los Estados Unidos crea una reacción. El despliegue de un escudo antimisiles produce más misiles, no menos. Bombardear civiles –ya sea deliberadamente o por medio de los llamados "daños colaterales"– produce mayor resistencia armada, no menos. Tratar de derrocar o subvertir gobiernos provoca más represión interna, no menos. Alentar minorías secesionistas dándoles la impresión a menudo falsa de que la única Superpotencia acudirá al rescate en caso de represión, conduce a mayor violencia, odio y muerte, no a menos. Rodear un país de bases militares ocasiona mayor gasto en defensa en ese país, no menos, y la posesión de armas nucleares por parte de Israel anima a otros estados de Oriente Medio a hacerse con esas armas» (Jean Bricmont, Sin Permiso, 26.2.12).


6. ¿Qué otros efectos tiene el que una superpotencia se arrogue el derecho de "intervenir humanitariamente"?

«Otro problema con el "derecho de intervención humanitaria" es que no logra sugerir ningún principio con el que remplazar la soberanía nacional. […] Cualquier otro país con medios para actuar de ese modo adquiere el derecho a intervenir siempre que pueda invocarlo como justificación, con lo que volvemos a la guerra de todos contra todos, o sólo se le permite actuar así a un Estado todopoderoso, a saber los Estados Unidos (y sus aliados) y volvemos a una forma de dictadura en los asuntos internacionales» (Jean Bricmont, Sin Permiso, 26.2.12).


7. ¿Qué consecuencias tienen las "intervenciones humanitarias" en los países que las llevan a cabo?

«Quienes apoyan esas intervenciones apoyan, se den cuenta o no, la continuidad de la existencia de la maquinaria militar norteamericana, con sus inflados presupuestos y su gravamen sobre la deuda nacional. Los Verdes y socialdemócratas europeos que apoyaron la guerra en Libia deberían tener la honestidad de decir a sus votantes que han de aceptar recortes masivos del gasto público en pensiones, desempleo, atención sanitaria y educación con el fin de rebajar los gastos sociales a un nivel norteamericano y emplear los miles de millones así ahorrados para levantar un aparato militar que pueda intervenir cuandoquiera y dondequiera que se registre una crisis humanitaria» (Jean Bricmont, Sin Permiso, 26.2.12).


8. ¿En qué consiste el principio de la "responsabilidad de proteger"?

«Un argumento que ha encontrado más eco [que el de "intervención humanitaria"] es el de la "responsabilidad de proteger", conocido como "R2P". […] En breve, significa que los Estados tienen la responsabilidad de proteger a sus poblaciones y que en aquellos casos en los que un Estado incumpla o indique que pretende incumplir dicha obligación mediante la comisión de uno o varios de los más graves crímenes internacionales (genocidio, crímenes de guerra y lesa humanidad, y las denominadas "limpiezas étnicas"), la comunidad internacional, mediante determinación del CS [Consejo de Seguridad de la ONU], tiene a su vez la responsabilidad de intervenir a tiempo, de ser posible, para evitar dichos crímenes, o de dar término a su comisión. […]

»Hoy en día, el concepto de la "R2P" confunde a la opinión pública, promete lo que no puede cumplir y sirve para justificar políticamente con argumentos seudo-jurídicos las denominadas "intervenciones humanitarias"» (Alejandro Rodiles, El Juego de la Suprema Corte, 5.9.13).


9. ¿Qué consecuencias jurídicas tendría la aplicación de este principio?

«Se alega, basándose en las circunstancias que excluyen la ilicitud de los hechos internacionalmente ilícitos, que cuando hay evidencia convincente de que la población sufre un peligro humanitario extremo, entonces se puede intervenir sin aprobación del CS, siempre y cuando no haya alternativa al uso de la fuerza para salvar vidas y ello se haga proporcionalmente. […] Independientemente de que el derecho de la responsabilidad del Estado no sostiene tal tesis, pues el "peligro extremo" no sirve para justificar el incumplimiento de una norma imperativa del derecho internacional como lo es la prohibición del uso de la fuerza, esta doctrina derogaría prácticamente el sistema de seguridad colectiva, fundamento de la ONU y del derecho internacional. Si la no autorización del CS se pudiera evadir cuando algunos Estados lo estimen necesario, entonces sus decisiones sobre el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales, i.e., su responsabilidad primordial, se reducirían a una función legitimatoria y de apoyo. Si se piensa que ante catástrofes humanitarias como en Siria, dicho sistema ya no es sostenible, entonces tenemos que preguntarnos con qué nos quedaríamos. ¿Un sistema donde coaliciones de unos Estados dispuestos ("coalitions of the willing") –y probablemente siempre los mismos Estados poderosos de Occidente– dictarán cuándo y bajo qué circunstancias el uso de la fuerza es legítimo y, porque ellos lo dicen basados en información selectiva y generalmente secreta, legal?

»Tras la guerra contra Iraq de 2003 se generó un consenso amplio que rechazó la claudicación del sistema de seguridad colectiva ante las nuevas interpretaciones de la legítima defensa preventiva ("doctrina Bush"): la mayoría de los Estados y la opinión pública mundial, como nunca antes, se opusieron a un concierto internacional dirigido por coaliciones ad hoc» (Alejandro Rodiles, El Juego de la Suprema Corte, 5.9.13).


10. ¿A qué hace referencia el concepto "comunidad internacional"?

«A menudo se responde que las intervenciones no las debe llevar a cabo un solo Estado sino la "comunidad internacional". Pero el concepto de "comunidad internacional" se usa primordialmente por parte de los Estados Unidos y sus aliados con el fin de designarse como tal a sí mismos y a quienes se avengan con ellos en ese momento. Se ha convertido en un concepto que lo mismo rivaliza con las Naciones Unidas (la "comunidad internacional" afirma ser más "democrática" que muchos estados miembros de las NNUU) que tiende a apoderarse de ellas» (Jean Bricmont, Sin Permiso, 26.2.12).


11. ¿Pero existe realmente la "comunidad internacional"?

«En realidad, no hay nada semejante a una auténtica comunidad internacional. La intervención de la OTAN en Kosovo no fue aprobada por Rusia y la intervención de Rusia en Osetia del Sur fue condenada por Occidente. No se habría conseguido la aprobación del Consejo de Seguridad en ninguno de ambos casos. […] No hay hoy en día ni igualdad ni confianza entre Este y Oeste, entre Norte y Sur, en buena medida como resultado del historial de las políticas norteamericanas. Para contar con alguna versión de la responsabilidad de proteger que sea consensuadamente funcional en el futuro, nos hace falta primero construir una relación de igualdad y confianza» (Jean Bricmont, Sin Permiso, 26.2.12).

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