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Francisco (XVII): La visita a Estados Unidos y los derechos humanos
© Simón Itunberri (laexcepcion@laexcepcion.com)
www.laexcepcion.com (21 de octubre de 2015)

¿Defendió el papa los derechos humanos en su visita a Estados Unidos? ¿Qué comparación se puede establecer entre esta visita y su viaje a Cuba?

Como hemos expuesto en el artículo anterior (Francisco (XVI): La visita a Cuba y los derechos humanos), muchos analistas han contrastado el que Francisco no hiciera en Cuba ninguna mención a los derechos humanos, con el hecho de que en Estados Unidos emitiera varios mensajes de denuncia. Decía un editorial de El País (27.9.15): «Al contrario de lo que hizo en jornadas anteriores, en Cuba, el papa Francisco no ha evitado ningún tema controvertido en su primera visita a Estados Unidos». Comprobemos si fue así repasando las palabras del papa. Pero antes es necesario analizar la situación de los derechos humanos en Estados Unidos.


El régimen de Obama

Explicar sintéticamente la política de Estados Unidos, país enorme, muy poblado y primera potencia mundial, es difícil. Nos centraremos especialmente en los siete años del actual presidente Obama. Algunas de las claves son las siguientes:

  • Estados Unidos cuenta con un sistema en el que la participación política es libre. Ahora bien, las limitaciones que conlleva la necesidad de registrarse en el censo electoral, el sistema electivo indirecto que otorga un gran peso a los “grandes electores”, la presencia hegemónica de los dos grandes partidos (en la práctica muy similares) y, sobre todo, el filtro que implica la necesidad de manejar cantidades astronómicas de dinero para que un candidato simplemente pueda darse a conocer, hace mucho que pusieron el sistema en manos de una poderosísima oligarquía, como ha señalado recientemente Jimmy Carter.
  • Obama ha promovido una tímida reforma del sistema sanitario, la cual ha concedido ayudas a algunos grupos desfavorecidos, pero manteniendo un sistema casi por completo privado en manos de las grandes aseguradoras y farmacéuticas (que financian a los dos grandes partidos). Miles de personas, que en cualquier país europeo (y en Cuba) se salvarían, siguen falleciendo cada año por falta de atención médica.
  • Tras décadas de acoso militar, terrorista y económico a Cuba, Obama ha propiciado el restablecimiento de relaciones diplomáticas.
  • El gobierno de Obama ha admitido haber espiado masiva e impunemente a toda su población y a la de otros países, además de a numerosos gobiernos extranjeros.
  • Obama se negó a firmar el tratado de minas antipersona en 2009.
  • A pesar de su promesa de cerrar el campo de secuestro y de torturas ilegal de Guantánamo, reabrió las comisiones militares de la base, y tras siete años de gobierno sigue abierto y sin perspectivas de cierre.
  • Además bajo Obama la CIA sigue practicando la tortura, y por supuesto los numerosos torturadores, invasores y asesinos de masas de la era Bush gozan de total impunidad.
  • Obama ordena constantemente ataques con drones en países como Pakistán, donde ha asesinado a cientos de civiles, muchos de ellos niños. Además ha matado por este medio y sin juicio previo a ciudadanos estadounidenses acusados de terrorismo, transgrediendo abiertamente la constitución y el sistema legal de su país.
  • En sus gobiernos puso desde el principio a responsables de las altas finanzas al servicio de las grandes corporaciones de Wall Street y a quienes acabarían siendo siniestros criminales como Hillary Clinton.
  • Obama no sólo no ha derogado las fascistas Ley PATRIOT y Ley de Comisiones Militares de Bush, sino que extendió la primera en 2009 y además ha aprobado la Ley de Autorización de Defensa Nacional, todo lo cual convierte a su país en una dictadura de iure.
  • Según denunció el juez Napolitano, Obama ha conculcado el hábeas corpus y la separación de poderes, además de proveer ayudas inconstitucionales a Wall Street, quitando el dinero a los pobres y dándoselo a los ricos.
  • Su gobierno ha retirado las tropas de Irak, pero ha dejado en su lugar miles de mercenarios desplegados, con el objetivo de mantener el control en la zona. Y por supuesto mantiene bases y tropas imperiales en la mayoría de los países y mares del mundo, y apoya el despliegue universal de la OTAN, convertida en una ONU a la fuerza.
  • El presidente ha apoyado el llamado austericidio aplicado por el FMI y la UE a los países del sur de Europa.
  • Obama ha apoyado a las organizaciones terroristas que operan en Siria con el objetivo de derrocar a Asad (ver Algunas claves sobre el Estado Islámico, V y ¿Pretende Obama proteger a los cristianos de Irak y Siria?).
  • El equipo Obama ha desarrollado con maestría el smart power, gracias al cual ha consolidado una imagen de dirigente diplomático, compasivo e incluso, cuando en realidad ha desplegado la fuerza bruta en Libia y en Siria, generando sangrientas guerras civiles, terrorismo, caos político y millones de desplazados, además de cambiar gobiernos mediante golpes “blandos” en Honduras y Paraguay.
  • Su gobierno ha apoyado el golpe de la CIA, con apoyo de grupos nazis, en Ucrania.
  • Ha venido amenazando con ataques, incluso nucleares, a Irán, esgrimiendo la absurda excusa (jamás probada) de que estaban fabricando bombas atómicas con el objetivo de atacar a Israel (la vieja historieta de las “armas de destrucción masiva” cuya falsedad ya comprobamos en Irak). Afortunadamente, la resistencia de Irán y las circunstancias geopolíticas han forzado a Obama a establecer un acuerdo con este país, tras el cual el Imperio no ha dejado de amenazar a los iraníes, poniendo toda la carga de la prueba en el acusado.
  • Ordenó el atentado terrorista que mató a alguien haciéndolo pasar por Bin Laden. Luego dijeron que lo habían lanzado al mar (se oculta la supuesta prueba del crimen… ¡y el mundo se lo cree!).
  • En Estados Unidos hay oficialmente libertad de prensa, pero la inmensa mayoría de los medios cuya información consume la población en general están en manos de grandes corporaciones multinacionales estrechamente vinculadas al poder y a los intereses imperialistas. Además de vez en cuando se sabe que poderes como la OTAN compran a periodistas para que “informen” de manera favorable al Imperio (obviamente, esto es sólo la punta del iceberg).
  • Obama mantiene el bloqueo legal a cualquier tribunal que pretenda juzgar crímenes de sus ciudadanos en el extranjero.
  • Estados Unidos es el principal fabricante y exportador (legal e ilegal) de armas del mundo.
  • La policía de Estados Unidos es la que más ciudadanos mata en todo el mundo.
  • Desde la reinstauración de la pena de muerte en 1976, en el país se ha ejecutado a 1.414 personas, de las cuales 22 eran menores al cometer el crimen. En la era Obama se han practicado 278 ejecuciones.

En conclusión: El gobierno de Obama es prácticamente igual que el de G. W. Bush, con el agravante de que da la apariencia de progresista y moderado y por tanto las reacciones contrarias a él son menores. Por ello algunos consideran que es peor que Bush.

¿Cómo se comportó el papa en ese país?


Pena de muerte

Una de las frases más destacadas de Bergoglio en Estados Unidos fue su solicitud de abolición mundial de la pena de muerte en el discurso ante el Congreso. Ya explicamos que es una petición positiva, pero que no encaja con los hechos históricos ni con la posición oficial de la Iglesia Católica Romana (ver Los papas y la pena de muerte).


Población reclusa

En la cárcel de Filadelfia Francisco pronunció una frase que podría entenderse como una crítica al sistema penitenciario de Estados Unidos: «Es penoso constatar sistemas penitenciarios que no buscan curar las llagas, sanar las heridas, generar nuevas oportunidades» (Zenit, 27.9.15). Una afirmación muy genérica y suavecita, sobre todo si tenemos en cuenta que Estados Unidos es el país con un mayor porcentaje de población reclusa, entre la que destaca una gran proporción de minorías raciales y étnicas (está más que demostrado el sesgo racista que hay en muchas detenciones y condenas en aquel país).

Con motivo de la visita de Bergoglio a Cuba, las autoridades indultaron a 3.522 presos (en un gesto, por cierto, de postración de un poder político ante un sistema político-religioso, algo tan buscado siempre por el Vaticano). Se criticó mucho que fueran presos comunes, y ninguno de los sesenta presos políticos del régimen. Pero «¿qué tipo de “presos políticos” contiene dicha lista? En ella se incluye, por ejemplo, a los mercenarios salvadoreños que en 1997 pusieron bombas en hoteles de La Habana y asesinaron a un turista; a una persona que mató a cuatro vigilantes para robar un yate y emigrar a EEUU; a cuatro exmilitares que, en 2007, ejecutaron a dos rehenes en el intento de secuestro de un avión; y a decenas de integrantes de comandos de ultraderecha que, procedentes de Miami, cometieron numerosos atentados en la isla» (Cuba Información, 21.9.15).

Los presos liberados en Cuba suponen el 6% de los que había en las cárceles cubanas. Si Estados Unidos hubiera tenido un gesto similar, debería haber liberado a 141.000 personas. Por otro lado, este país mantiene presas a personas con altísimas condenas a pesar de las más que razonables dudas sobre la pertinencia de su juicio (Mumia Abu-Jamal, Leonard Peltier, Bradley Manning...); algunos de ellos son considerados presos políticos por organizaciones de derechos humanos.

Y si realmente el papa hubiera querido defender los derechos humanos en Estados Unidos, ¿qué menos que hacer una referencia al mal llamado “limbo alegal” de Guantánamo, que en realidad es un infierno ilegal e inconstitucional?


Los nativos americanos

En el discurso ante el Congreso (pronunciado en un insufrible y clerical tono paternalista) Bergoglio dijo: «Trágicamente, los derechos de cuantos vivieron aquí mucho antes que nosotros no siempre fueron respetados. A estos pueblos y a sus naciones, desde el corazón de la democracia norteamericana, deseo reafirmarles mi más alta estima y reconocimiento». ¿Una condena firme y valiente? No, porque rápidamente fue relativizada por el papa: «Aquellos primeros contactos fueron bastantes convulsos y sangrientos, pero es difícil enjuiciar el pasado con los criterios del presente». Relativización comprensible, siendo que la iglesia a la que representa durante siglos guardó silencio o directamente apoyó la conquista y colonización de América y otros continentes, con la consiguiente destrucción física y cultural de los pueblos nativos.

Precisamente en Estados Unidos Bergoglio procedió a la “canonización” de Junípero Serra, sobre quien dijo: «Junípero buscó defender la dignidad de la comunidad nativa, protegiéndola de cuantos la habían abusado. Abusos que hoy nos siguen provocando desagrado, especialmente por el dolor que causan en la vida de tantos» (Zenit, 24.9.15). Pero descendientes de nativos americanos han protestado por este reconocimiento a un personaje cuya labor proselitista estuvo acompañada de  numerosos abusos y muertes de indígenas (ver p. ej. CNN, 22.9.15).


Tráfico de armas

Una de las intervenciones de Bergoglio que han sido valoradas como especialmente valientes fue la siguiente ante el Congreso: «¿Por qué las armas letales son vendidas a aquellos que pretenden infligir un sufrimiento indecible sobre los individuos y la sociedad? Tristemente, la respuesta, que todos conocemos, es simplemente por dinero; un dinero impregnado de sangre, y muchas veces de sangre inocente. Frente al silencio vergonzoso y cómplice, es nuestro deber afrontar el problema y acabar con el tráfico de armas».

Por ‘tráfico de armas’ –que es a lo que aludió Bergoglio– suele entenderse el ilegal, pero el comercio legal estadounidense de armas seguramente es aún mucho más destructivo. En todo caso, es bien sabido que Estados Unidos es el principal productor, exportador (legal e ilegal) y usuario de armas del mundo, y que hay congresistas y políticos implicados en este negocio. ¿Desataron estas palabras del papa las iras del lobby armamentístico? ¿Se ha puesto en el punto de mira de los grandes poderes del mundo que se lucran con las guerras? Por supuesto que no; se trataba de unas declaraciones genéricas en el contexto de un discurso plagado de alabanzas a la gran nación estadounidense (al igual que haría en el encuentro por la libertad religiosa), que todos los congresistas aplaudieron de forma entusiasta. Ni los abortistas se dieron por aludidos con la frase ya clásica de «defender la vida humana en todas las etapas de su desarrollo», ni los traficantes de armas por esta otra referencia. Seguramente pensaron: “Ya se sabe, son cosas que los papas dicen, lo importante es que todos estemos aquí alabándonos unos a otros, mientras luego el Sistema siga inmutable”.


Revisionismo histórico

En el encuentro por la libertad religiosa del 26 de septiembre el papa dijo: «Recordemos las grandes luchas que llevaron a la abolición de la esclavitud, la extensión del derecho de voto, el crecimiento del movimiento obrero y el esfuerzo gradual para eliminar todo tipo de racismo y de prejuicios contra la llegada posterior de nuevos americanos. […] Un pueblo que tiene memoria no repite los errores del pasado». Muy bien, pero ¿cuál fue el papel del papado ante todas esas situaciones históricas, sino el de posicionarse al lado de los poderosos e ignorar a los débiles? ¿Por qué Francisco, que va dando lecciones de derechos humanos, no menciona la historia de su propia institución? «Necesitamos acercarnos a la historia, nos hace bien acercarnos a la historia, especialmente a la historia del siglo pasado, para ver las atrocidades perpetradas por los sistemas que pretendían construir algún tipo de “paraíso terrenal”». Muy bien, pero ¿por qué no retrotraernos también a la Edad Media, cuando su iglesia implantó un sistema totalitario y perseguidor en todas las regiones dominadas por ella?


Separación iglesia-estado

Pero, aparte del contenido, hay que cuestionarse la propia presencia de Francisco en instituciones representativas. Resulta insólito que el jefe de estado de una monarquía absoluta totalmente antidemocrática, que a la vez es el líder espiritual de una (respetable en cuanto tal) organización religiosa, sea recibido con semejantes honores y privilegios, en flagrante conculcación de la separación iglesia-estado que países como Estados Unidos dicen defender.

En la sede la ONU, con ocasión de la visita de Francisco se izó por primera vez la bandera de la “Santa” Sede. El Vaticano, como país “observador” no miembro, ostenta unos peculiares privilegios antidemocráticos en la ONU. Allí los papas han exhibido en diversas ocasiones su posición de grandes líderes morales y políticos del mundo (ver El papado aboga por un gobierno mundial).


¿Un profeta de los derechos humanos?

A todo lo expuesto, hay que sumar sus palabras en el encuentro por la libertad religiosa del 26 de septiembre: «San Juan Pablo II, durante su visita a los Estados Unidos en 1987, rindió un conmovedor homenaje al respecto, recordando a todos los americanos que “la prueba definitiva de su grandeza es la manera en que tratan a todos los seres humanos, pero sobre todo a los más débiles e indefensos”». El papa actual podría haber recordado cómo se trató a los habitantes de Hiroshima, de Vietnam, de Irak... Pero, por supuesto, no hubo la más mínima referencia a ellos. Visitó el monumento a las tres mil víctimas del 11-S (consagrando de paso la absurda versión oficial sobre aquel acontecimiento), pero se olvidó de las víctimas del imperio más poderoso de la historia.

«El papa Francisco no ha evitado ningún tema controvertido en su primera visita a Estados Unidos», editorializaba El País. Pero lo cierto es que no ha tratado los grandes asuntos de derechos humanos: el espionaje gubernamental a la sociedad, Guantánamo, las torturas de la CIA, los asesinatos con drones, las leyes fascistas, la dictadura financiera de Wall Street, el despliegue global de la OTAN, el acoso y derribo a Libia, Siria e Irán, las conexiones del poder con grupos terroristas, el bloqueo a la justicia internacional… Tampoco mencionó asuntos graves que afectan al país como la corrupción política, la falta de asistencia sanitaria de millones de personas o la discriminación racial, tan evidente en los últimos tiempos.

Si Francisco es un profeta, resulta un profeta muy raro, al que los grandes poderes del mundo aplauden, y ante el que sólo una pequeña minoría de extrema derecha recela.

Así que es falso que el papa aplicara un doble rasero en sus visitas a Cuba y a Estados Unidos. En realidad en ambos países se limitó a contemporizar con sus regímenes y a pronunciar discursos previsibles y en general vacuos, si bien no exentos de algunas frases brillantes.


El protagonismo de siempre

El papa siempre habla de humildad, pero no predica con el ejemplo. En el encuentro interreligioso en la Zona Cero ostentó una posición claramente destacada frente a la de los demás líderes religiosos. Además, como hiciera Ratzinger en ese mismo lugar, procedió a exhibir su piedad rezando en público, que es precisamente lo que Jesús dijo que no deberíamos hacer (ver Mateo 6: 5-6). Además, cuando ni siquiera había abierto la boca, recibió satisfecho la ovación entusiasta de culto a su persona por parte de una numerosa audiencia en pie, incitada a ello por el cardenal Dolan (ver vídeo). La papolatría alcanzó lo grotesco cuando “bendijo” a una bebé disfrazada de papa.

Resulta sorprendente el entusiasmo con que las grandes masas reciben a una figura que tan claramente busca la alabanza del público. Quizá no sea tan sorprendente si consideramos el borreguismo generalizado, y la necesidad que el mundo actual siente por encontrar líderes que guíen a la humanidad en unos momentos de desorientación generalizada. Ahí es donde aparece el papa y se autopostula como sacerdote de la humanidad con el clásico lenguaje paternalista y mayestático, pero disfrazado de “servicio”. Leamos lo que dijo en el encuentro con sus obispos:

«El corazón del Papa se dilata para incluir a todos. Ensanchar el corazón para dar testimonio de que Dios es grande en su amor es la sustancia de la misión del Sucesor de Pedro, Vicario de Aquel que en la cruz extendió los brazos para acoger a toda la humanidad. Que ningún miembro del Cuerpo de Cristo y de la nación americana se sienta excluido del abrazo del Papa. Que, donde se pronuncie el nombre de Jesús, resuene también la voz del Papa para confirmar: «¡Es el Salvador!». Desde sus grandes metrópolis de la costa oriental hasta las llanuras del midwest, desde el profundo sur hasta el ilimitado oeste, en cualquier lugar donde su pueblo se reúna en asamblea eucarística, que el Papa no sea un nombre que se repite por fuerza de la costumbre, sino una compañía tangible destinada a sostener la voz que sale del corazón de la Esposa: «¡Ven, Señor!».

»Cuando echan una mano para realizar el bien o llevar al hermano la caridad de Cristo, para enjugar una lágrima o acompañar a quien está solo, para indicar el camino a quien se siente perdido o para fortalecer a quien tiene el corazón destrozado, para socorrer a quien ha caído o enseñar a quien tiene sed de verdad, para perdonar o llevar a un nuevo encuentro con Dios... sepan que el Papa los acompaña y los ayuda, pone también él su mano –vieja y arrugada pero, gracias a Dios, capaz todavía de apoyar y animar– junto a las suyas.»

Que en los Estados Unidos, tradicionalmente protestantes y hasta los años 80 suspicaces hacia las pretensiones supremacistas de la potencia vaticana, se soportara acríticamente un discurso de tanto paternalismo y autobombo papal, que incluso alcanza lo blasfemo al atribuirse un simple mortal cualidades propias de Dios, es todo un signo de los tiempos.


Matrimonio gay: el caso Kim Davis

Días después de la visita, se supo que Francisco se había reunido con Kim Davis, la funcionaria estadounidense que estuvo en la cárcel por negarse a casar homosexuales. Ella declaró: «Francisco fue amable, verdaderamente atento, y muy agradable», y también: «Incluso me pidió que orara por él. Francisco me agradeció por mi valor y me pidió mantenerme fuerte» (ReL, 30.9.15). Es significativo que este encuentro, que manda un mensaje claro sobre la posición papal ante el matrimonio gay, fuera ocultado por el papa y su entorno.

También es significativo que en el avión de regreso a Roma se le preguntara si apoya a los funcionarios «que no pueden, según su conciencia personal, aceptar determinadas leyes» como la del matrimonio homosexual. Una pregunta muy nítida que Francisco volvió a contestar de forma esquiva: «Yo no puedo pensar en todos los casos que puedan existir de objeción de conciencia. Pero sí, puedo decir que la objeción de conciencia es un derecho». Ante la insistencia del periodista sobre si «eso incluye a los funcionarios del gobierno», Bergoglio asciende de nuevo a planteamientos generales: «Es un derecho humano. Si el funcionario del gobierno es una persona humana, tiene ese derecho. Es un derecho humano» (Chiesa, 1.10.15).

Y más significativo todavía es que, cuando días después se supo del encuentro, el portavoz papal, Lombardi, precisara que «el Papa encontró en la nunciatura a varias decenas de personas que la nunciatura había invitado para saludarlo con motivo de su despedida de Washington» y que por tanto no hubo una audiencia como tal a Kim Davis, pues «la única audiencia concedida por el Papa en la nunciatura fue a un antiguo alumno suyo y a sus familiares» (un alumno que, por cierto, es gay y que acudió con su pareja). Lombardi añade que el papa «no entró en detalles acerca de la situación de Davis y su encuentro con ella no debe considerarse como un apoyo a su posición en todos sus aspectos complejos y particulares». ¿En qué aspectos podría el papa discrepar de una mujer que ha actuado según su conciencia, y además coincidiendo con la posición oficial católica y del propio Bergoglio, contraria al matrimonio gay? Según Kim Davis, el papa la animó y la apoyó. ¿Acaso miente, exagera…? ¿O no será que, una vez más, Bergoglio juega a varias bandas?


Conclusiones

Francisco, que realmente es muy conservador en doctrina (ver los artículos V, VIII y IX de nuestra serie) y tradicionalista y autoritario en práctica eclesiástica (artículos VI y VII), sigue una estrategia de atraer a los sectores progresistas de su iglesia y de la sociedad en general. Pero a la vez ha de ser suficientemente prudente como para no generar un cisma por la derecha. Su compadreo con el régimen castrista y sus guiños liberales en Estados Unidos, ambos muy previsibles, se han ajustado a ese guión.

En este juego de equilibrios se encuadra la gestión vaticana del caso Kim Davis: apoyo en privado (celebrado por los medios conservadores), ambigüedad en público (celebrada por los medios progres), y por tanto mensaje guay a los gays.

Como siempre, Bergoglio ha pronunciado algunas frases de cierto impacto sobre derechos humanos, libertades y dignidad de la persona, pero todas ellas han sido muy moderadas. Si sobre su viaje a Cuba se ha dicho que lo más destacado han sido sus silencios, ¿qué se podría decir sobre los clamorosos silencios ante las mayores agresiones a la dignidad humana que está sufriendo el planeta hoy, y que están orquestadas en gran medida por la superpotencia imperial norteamericana?

Los análisis sobre las dos visitas papales se centran sobre todo en los mensajes ideológicos emitidos y en el liderazgo moral de Francisco; y cuando llegan a abordar la cuestión de los intereses vaticanos, se limitan a considerar su estrategia de ganar o recuperar seguidores entre los desencantados con una iglesia fosilizada. Pocos tienen en cuenta una visión más amplia de lo que es el papado: una institución que durante siglos ha dirigido todas sus energías a reforzar su poder, adaptándose hábilmente a las circunstancias de cada momento. El papa se autoglorifica y deja que lo idolatren, y se postula como el gran líder global.

Para escribir al autor: laexcepcion@laexcepcion.com
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Nota: Las negritas de las citas son siempre añadidas.

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Fuentes de las imágenes: Globovisión y ABC.

 

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