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Francisco (XIV): ¿Qué fue del 'lobby' gay del Vaticano?
© Guillermo Sánchez y Simón Itunberri (laexcepcion@laexcepcion.com)
www.laexcepcion.com (18 de agosto de 2015)

En 2013 Francisco respondió evasivamente a una pregunta sobre el lobby gay del Vaticano. ¿Qué se sabe con certeza sobre ese grupo de poder? ¿Cómo ha actuado Bergoglio en relación con él?

En el artículo Francisco (X): Su posición ante la homosexualidad ya vimos la opinión del papa sobre la homosexualidad, bastante diferente a la que le atribuyen de forma sensacionalista los grandes medios. Allí explicamos cómo las palabras papales que tanto impactaron («Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticarlo?») las pronunció en respuesta a un periodista que le preguntaba a Francisco sobre el lobby gay del Vaticano. Bergoglio daba a entender que no le constaba que existiera («Todavía no me he encontrado con ninguno que me dé el carnet de identidad en el Vaticano donde lo diga») y luego hablaba de los lobbies como algo negativo, sin precisar si se refería a los que hay en el Vaticano o a los lobbies en general: «El problema es hacer un lobby. De esta tendencia o el lobby de los avaros, de los políticos, de los masones... Tantos lobbies… Este el problema más grande» (Zenit, 30.7.13).

El eco del "¿Quién soy yo para juzgar…?" fue tan grande, que la referencia al lobby pasó bastante desapercibida. Pero en junio de 2013 Francisco se reunió en privado con la directiva de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR). El portal chileno Reflexión y Liberación ofreció un resumen de las declaraciones del papa en ese encuentro, informando de que entre otras cosas había dicho: «En la curia hay gente santa, de verdad, hay gente santa. Pero también hay una corriente de corrupción, también la hay, es verdad... Se habla del "lobby gay", y es verdad, está ahí... Hay que ver qué podemos hacer...» (Religión Digital [RD], 10.6.13).

Federico Lombardi, jefe de la Sala de Prensa del Vaticano, declinó comentar la publicación limitándose a decir que se trataba de un "encuentro privado" (Religión en Libertad, 12.6.13). Entonces la presidencia del CLAR se vio obligada a emitir un comunicado en el que expresaban lamentar «profundamente la publicación de un texto que se refiere a la conversación tenida con el Santo Padre» y aclaraban que «en tal ocasión no se hizo grabación alguna de la conversación pero poco después se elaboró una síntesis de la misma con base en los recuerdos de los participantes. Esta síntesis, que no contiene las preguntas hechas al Santo Padre, estaba destinada a la memoria personal de los mismos participantes y de ninguna manera a la publicación para la cual, de hecho, no se había pedido autorización alguna. Es claro que sobre esta base no se pueden atribuir al Santo Padre, con seguridad, las expresiones singulares contenidas en el texto, sino sólo su sentido general».  Si fuera así, desde luego choca el tono coloquial del texto filtrado, que tiene todo el aspecto de una transcripción literal de una conversación.

Por su parte, Reflexión y Liberación emitió una nota que decía: «Nuestra revista Reflexión y Liberación recibió hace unos días una síntesis de lo que fue la reunión del Papa Francisco con la directiva de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR). Nos pareció que dicho texto estaba en plena sintonía a [sic] lo que a diario los grandes medios de comunicación escriben o informan de lo que dice o escribe el Papa Francisco. Por lo anterior, publicamos dicho escrito como una noticia destacable, sin comentarios adicionales, solo una breve presentación resaltando la importancia de dicho encuentro en la Santa Sede no sólo para el personal consagrado, sino para todo el pueblo de Dios» (RD, 12.6.13).

Un responsable del CLAR explicó: «Nosotros recibimos por dos vías de plena confianza (personal consagrado) la minuta, con la solicitud expresa de que sí se podía publicar...  Nos han presionado para que expongamos nuestras fuentes, pero eso no es posible». De este modo podría parecer que las declaraciones procedieron de dos fuentes diferentes, pero, tal y como explicaron los participantes en el encuentro, ellos se reunieron posteriormente a este y pusieron en común sus notas, redactando un texto conjunto. Sin duda, dos de los seis asistentes al encuentro pasaron el texto a Reflexión y Liberación.

Ante la pregunta de si el CLAR había recibido alguna queja por la publicación procedente del Vaticano o de la jerarquía chilena, el responsable responde: «Ninguna, ni directa ni indirectamente. Al contrario, cientos de felicitaciones, resaltando que no hemos faltado a la verdad de los hechos».

Zenit, agencia informativa oficial del Vaticano, publicó un artículo en el que el legionario de Cristo Jorge Enrique Mújica explicaba el proceso de generación de la "noticia", poniendo en duda su propia existencia como tal: «Así pues, tenemos una "noticia" que puebla la prensa mundial en torno a un texto del que nadie se hace responsable, es decir sin autor, y que, de tenerlo, pondría en boca del papa palabras que quizá nunca dijo o que sólo la persona en cuestión entendió así; es decir, en torno a un supuesto. A eso se añaden las elucubraciones mentales de los periodistas que hacen entrar con calzador relaciones en temas como estos con la renuncia de Benedicto XVI y que luego lo convierten en artículo o reportaje» (Zenit, 13.6.13).

Si se supone que Francisco es un hombre tan directo, sencillo y abierto, le debería resultar fácil confirmar o desmentir la información. Pero aquí observamos el habitual doble juego: al papado le conviene esta filtración, porque alimenta la imagen de un papa dispuesto a limpiar la Curia; pero a la vez no se da una confirmación oficial de las palabras quizá para que nadie pueda sentirse realmente acusado por el jefe máximo.


¿Existe el 'lobby' gay en el Vaticano?

Pero, ¿existe ese lobby gay en el Vaticano? El muy informado vaticanista Sandro Magister contradice a J. E. Mújica: «El "lobby gay" vaticano del cual "se habla" es, en sustancia, una red de amistades y de apoyo recíproco entre prelados de curia homosexuales, cuyo fin es ocupar y mantener cargos de relieve. Se piensa que éste es uno de los asuntos del informe secreto sobre la curia que los cardenales Julián Herranz, Jozef Tomko y Salvatore De Giorgi dieron a Benedicto XVI y que éste, a su vez, entregó a su sucesor» (Chiesa, 13.6.13).

CREATOR: gd-jpeg v1.0 (using IJG JPEG v62), quality = 90Elmar Maeder, un ex comandante de la Guardia Suiza añadió su testimonio al de otros miembros de la seguridad papal que habían denunciado recibir peticiones sexuales desde la Curia: en una entrevista denuncia peticiones sexuales a cambio de dinero, favores personales o recompensas por parte de clérigos, obispos y cardenales. «De la existencia de un lobby gay puedo hablar por experiencia personal», afirma. «El problema es que esta red se compone de personas tan fieles uno al otro [sic], que llegan a constituir a una especie de sociedad secreta». Considera que este grupo es «realmente capaz de resultar peligroso para el Papa» (RD, 20.1.14). El número dos de la Secretaría de Estado vaticana, el cardenal Angelo Becciu, instó a Maeder a que explicara con detalle esas acusaciones (RD, 25.1.14).

Recientemente saltó a algunos medios una denuncia de un laico católico que participó en orgías organizadas por una red amplia de sacerdotes a la que se vincula con el lobby gay (Proceso.com.mx, 7.4.15), lo cual confirmaría que existen tramas de este tipo.


El caso Ricca

En junio de 2013 Francisco, tras recibir un informe sobre él, nombró a Battista Ricca "prelado" del Instituto para las Obras de Religión (más conocido como "Banco Vaticano"). Pero una semana después le informaron de que hacía unos quince años Ricca había mantenido relaciones íntimas con hombres, tan evidentes que causaron escándalo en su entorno y quejas al Vaticano, donde sin embargo se hizo la vista gorda. Tras varios incidentes vergonzosos, fue expulsado del servicio diplomático del Vaticano; sin embargo, poco después volvería a ser admitido, algo que hace pensar en el poder del lobby gay.

monsignor-battista-riccaLo llamativo del caso es que, siendo estos hechos tan conocidos, incluso en el Vaticano, nadie advirtiera a Francisco acerca de los mismos antes de designar a Ricca para tan importante cargo. Según Magister, «hay quien, en el Vaticano, ha promovido de manera activa esta operación de encubrimiento, frenando las investigaciones desde esa época hasta hoy, ocultando los informes del nuncio y manteniendo inmaculado el fascículo personal de Ricca, facilitando, de este modo, que Ricca tuviera una nueva y prestigiosa carrera» (Chiesa, 18.7.13; ver también Chiesa, 25.7.13). Una evidencia más, por tanto, de la existencia del lobby gay.

Unos días después de que Magister desplegara toda esta información, fue cuando el papa respondió a la incómoda pregunta sobre Ricca y el lobby gay negando todo lo publicado: «Lo de monseñor Ricca: hice lo que el Derecho Canónico manda a hacer, que es la investigatio previa. Y a partir de esta investigatio no hay nada en relación con aquello que lo acusan, no encontramos nada de eso» (Zenit, 30.7.13).

Magister, papista de línea ratzingeriana y muy crítico con algunos "excesos formales" de Bergoglio, lamentaba en su publicación: «Pocos días después de su vuelta a Roma, Francisco fue más claro e hizo saber a la secretaría de Estado que monseñor Ricca "permanecerá en su puesto". Y así, con él, permanecerá intacta la manifiesta contradicción entre la obra de limpieza y de reordenamiento de la curia romana que el Papa Francisco, en varias ocasiones, ha dicho desear y el "prelado" nombrado por él, en el cual sigue depositando su confianza, emblema perfecto precisamente de esas conductas escandalosas y esos "lobbies" de poder que deberían ser eliminados» (Chiesa, 26.8.13). Efectivamente, dos años después Ricca continúa el frente del Banco Vaticano (Chiesa, 23.1.15).


Conclusión

Hay lobbies en la Curia, es evidente. Hay partidos, corrientes y luchas de poder, como los ha habido a lo largo de toda la historia de esta institución. El libro A la sombra del papa enfermo ya documentaba en 2001 las intensas luchas entre la facción del Opus Dei y el sector llamado "masónico" en tiempos de Juan Pablo II (en la famosa respuesta sobre los gais también pasó desapercibido que Francisco hablara de un lobby masónico; ¿era una referencia al que existe en el Vaticano, o a los masones que ejercen presiones en la política en general?). Pero también hay interés de que se vea al papa como víctima de todas estas luchas de poder, como alguien al margen de ellas y con una integridad personal intachable, como un cordero entre lobos, al igual que el pobre Benedicto XVI habría sido una inocente paloma entre malvados cuervos.

Lo cierto es que el papado es una de las estructuras de poder más gigantescas y jerarquizadas del mundo, y quien se sitúa en la cúspide de esa estructura es obviamente destacado partícipe de los mecanismos de poder de la misma.

Y todo ello no nos deben hacer perder la perspectiva sobre lo esencial: si hay un lobby poderoso que ejerce presiones desde la sombra en todo tipo de instancias mundiales y nacionales, ese es el propio Vaticano, con Bergoglio a la cabeza.

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Nota: Salvo indicación de lo contrario, las negritas de las citas son siempre añadidas.

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Fuente de las imágenes: Religión Digital.

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