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Algunas claves sobre el Estado Islámico (II): Los vídeos de ejecuciones
© Guillermo Sánchez
www.laexcepcion.com (28 de septiembre de 2014)

Tras años de matanzas de civiles en la región silenciadas por los medios, estos difunden ahora amplia y oportunamente unos vídeos en los que terroristas del Estado Islámico (EI) asesinan a occidentales. Estas grabaciones evidencian manipulaciones y un "oscuro" origen.

En la primera parte de esta serie explicamos cómo el EI ha sido promovido y financiado desde Occidente y sus aliados en la región con el claro propósito de desestabilizar la zona y de favorecer la "intervención" de Estados Unidos. Una de las principales justificaciones, además de la supuesta protección de los cristianos y otras minorías, viene siendo la crueldad exhibida en ciertos vídeos en los que los terroristas amenazan a los cautivos.


¿Son fiables los vídeos de ejecuciones de periodistas?

El 19 de agosto de 2014 se difundió el vídeo de la supuesta decapitación por parte del Estado Islámico del periodista de Estados Unidos James Foley (vídeo oficial en Infobae); el 2 de septiembre se dio a conocer otro vídeo mostrando imágenes de Steven Sotloff, también periodista estadounidense. Posteriormente se ha informado sobre otros asesinatos de occidentales en Irak.

El análisis de los dos primeros vídeos evidencia aspectos cuanto menos extraños en los mismos:

–Como se argumenta en Vídeo de James Foley falso (El Rincón de George, Youtube, 22.8.14), no se trata de una grabación casera hecha con un móvil (como otros difundidos por el EI o por otros grupos terroristas), sino que responde a una realización profesional con dos cámaras; el cuchillo parece muy pequeño para una decapitación; el terrorista usa el lado sin filo para, supuestamente, cortar la cabeza de Foley; aunque el terrorista ejecuta al menos seis cortes en su cuello, no sale sangre; en ese momento los autores del vídeo ocultan la ejecución en sí, procediendo a un fundido en negro, pese a que, según sus criterios, se supone que sería el instante de mayor impacto propagandístico para sus fines.

–El vídeo Why Did the FBI HIDE James Foley's Information? (Youtube, 25.8.14) explica el extraño manejo de la información sobre Foley en la web del FBI.

–El vídeo ISIS beheading James Wright Foley - FAKE ? possible reasons (Youtube, 20.8.14) insiste en alguno de esos argumentos, y además muestra cómo el cuchillo en la mano del terrorista es diferente al que después aparece junto al cadáver.

–El vídeo James Foley Beheading Is Fake (e'Baum's World, 25.8.14) levanta algunas otras sospechas, especulando sobre una posible caracterización de Foley y sobre la posición de las dos cámaras necesarias para realizar el vídeo del asesinato.


¿Qué han admitido los expertos y la propia CIA?

Según un medio tan poco sospechoso de "antisistema" como The Telegraph (25.8.14), una empresa forense de ámbito internacional, que ha trabajado para la policía británica, tras analizar el vídeo llegó a la conclusión de que se trata de una puesta en escena elaborada y profesional, por algunos de los detalles que ya hemos expuesto (añaden que parece haber un destello que serviría para indicar a Foley que repita una línea del mensaje). Creen que Foley fue ejecutado posteriormente.

«El tamaño del cuchillo que utiliza el yihadista, supuestamente británico, también es un punto dudoso, ya que es casi imposible decapitar con ese tipo de arma. Sin embargo, la CIA ya ha admitido la posibilidad de que el «rapero yihadista» no fuera el que finalmente llevó a cabo la decapitación, sino que ve más que factible que se cambiara de arma e incluso de verdugo» (ABC, 18.9.14).

Respecto a la identidad del supuesto verdugo, se han dicho cosas diversas. La última, por parte del FBI; según La Razón, el director del organismo, James Comey, dice «que creen haber identificado al yihadista que decapitó a dos estadounidenses y un británico, asesinatos que se mostraron en vídeos difundidos por el Estado Islámico (EI). No obstante, el FBI no va a revelar, por el momento, el nombre del individuo, que se cree es de origen británico» (25.9.14). La típica y más que sospechosa, confusión.


¿Por qué están tan tranquilos quienes van a ser ejecutados?

Algo que ha sorprendido a muchos es la tranquilidad con que tanto Foley como Sotloff pronuncian sus últimas palabras antes de ser supuestamente ejecutados. ¿Por qué Foley dedica los últimos momentos de su vida a ofrecer un discurso contrario a Obama, en el que insta a su hermano a que abandone el ejército que está atacando Irak?

La familia de Foley piensa que se pudo prestar voluntariamente para morir con el fin de salvar, a cambio, a otros secuestrados (The Telegraph, 22.8.14). Un periodista francés que estuvo secuestrado diez meses «explicó tras su liberación que los rehenes del Estado Islámico eran sometidos a tortura psicológica haciéndoles creer una y otra vez que iban a ser ejecutados. Estos falsos ajusticiamientos se habrían repetido tantas veces a lo largo del cautiverio de los prisioneros que tanto Foley como Sotloff o Haines, debieron suponer que la que finalmente se convirtió en dolorosamente real era una pantomima más» (ABC, 18.9.14).

Es posible. También es razonable pensar que los terroristas les pudieron garantizar a sus víctimas que serían ejecutados de forma menos cruel, pero a cambio debían pronunciar las palabras exigidas por el guión.


¿Cómo se han conseguido y difundido algunos de estos vídeos?

Según USA Today, el vídeo de Sotloff fue obtenido por primera vez por el SITE (Search for International Terrorist Entities), un organismo privado supuestamente independiente, pero estrechamente relacionado con los servicios de inteligencia de la Casa Blanca, así como con destacados protagonistas de la "lucha contra el terror" de George W. Bush, como Paul Wolfowitz (Global Research [GR], 3.9.14).

J. F. Tracy relata las explicaciones de SITE sobre la forma en que supuestamente "rastrean" la producción de vídeos por los terroristas; según ellos mismos, son incluso capaces de predecir cuándo los van a difundir, en un alarde de eficacia que supera sospechosamente a la de los propios servicios secretos estadounidenses (GR, 15.9.14).


¿Es nueva la idea de hacer videomontajes de propaganda?

En 2007 el SITE "descubrió" un nuevo vídeo de Bin Laden y se lo envió al presidente Bush; el vídeo luego resultaría ser falso, pero cumplió su papel. «"Al-Qaeda tiene una larga y fructífera historia de emisiones de vídeos que sorprendentemente llegan en el tiempo político más apropiado para administración de Bush"», escribió Paul Joseph Watson […]. Tanto Kerry como Bush atribuyeron la reelección del presidente en 2004 a la aparición de Osama Bin Laden en un vídeo justo unos días antes de la votación. Ahora está teniendo lugar el mismo proceso con los vídeos de James Foley y Steven Sotloff. Ambos se han emitido justo a tiempo para coincidir con la respuesta de la administración de Obama al ISIS y con la supuesta amenaza de superterrorismo que exige la venganza de Estados Unidos» (GR, 3.9.14; ver también GR, 4.9.14).

Según un oficial de la inteligencia militar estadounidense, ya en 2003 se diseñó un plan de realización de vídeos falsos supuestamente protagonizados por Bin Laden y por Sadam Huseín, cuyo objetivo era intoxicar al enemigo; aunque finalmente parece que no se llevó a cabo, el precedente es significativo (GR, 3.9.14).


El objetivo de los vídeos

El vídeo Why The ISIS Beheading Videos Are Probably Fake (Steven Sotloff / James Foley) (Red Pill Philosophy, YouTube, 2.9.14) lanza la hipótesis de que los periodistas podrían haber sido asesinados posteriormente, pero de una forma no tan brutal (un tiro, por ejemplo), y que después se les podría haber cortado la cabeza. ¿Con qué objetivo? Con el de hacer creer que el salvajismo del supuesto ISIS es mayor de lo que imaginamos; de este modo se busca el apoyo del público a la "intervención" militar en la zona.

Estaríamos ante otra campaña de propaganda de creación o magnificación de monstruos mediáticos (Bin Laden, Sadam…) cuya eliminación requiere una "intervención" contundente. Eso encaja con el punto más sospechoso de estos vídeos: si el objetivo de los terroristas es provocar terror, ¿por qué ocultan el momento más terrorífico, que es la decapitación en sí?


Una cuestión clave: no se ven las ejecuciones

Quizá el aspecto más llamativo de los vídeos es que se anuncian como grabaciones de las ejecuciones, pero ninguno de ellos muestra el momento del asesinato en sí, sino que en el instante en que supuestamente se va a producir, se introduce un fundido en negro. «Según analistas en el proselitismo en las redes sociales de este tipo de grupos terroristas, esta "ocultación" de la parte más cruenta es una señal de que el Estado Islámico está aprendiendo que los vídeos con un mayor contenido en sangre y detalles macabros son menos compartidos y menos vistos en las redes sociales, por lo que llegan a menos gente. En cambio, el vídeo convenientemente editado de los yihadistas fue publicado en muchos medios de comunicación» (ABC, 18.9.14).

Una explicación poco creíble. En primer lugar, cualquiera sabe que cuando unas imágenes resultan excesivamente cruentas, en seguida se editan versiones reducidas o censuradas para que puedan difundirse en los grandes servidores de vídeos como YouTube (así ha ocurrido con estos mismos vídeos: ya hay numerosas versiones de ellos en las que ni siquiera se muestra el momento en el que terrorista acerca el cuchillo al cuello de la víctima). En segundo lugar, la amplia difusión de estos vídeos no se debe sólo a que se hayan reproducido por particulares y en las redes sociales, sino sobre todo a que los grandes medios de comunicación les han dado un gran protagonismo, a diferencia de lo que hicieron con vídeos similares previos (porque entonces no interesaba difundirlos, como explicaremos más abajo). En tercer lugar, el objetivo principal de los terroristas es sembrar el terror, y no es lógico que renuncien a ello, privando a los destinatarios de la máxima crueldad, a no ser que sepan de antemano que la historia del vídeo, lo que en él se ve y lo que no se ve pero se cree ver, será ampliamente difundida.

Pero el Imperio sabe que no necesita mostrar algo para que todo el mundo se lo crea (recuérdese los supuestos asesinato y sepultura en el mar de Bin Laden, un montaje de amplia repercusión).


"Efectos colaterales" de los vídeos

Ahmed Rashid, periodista especializado en la región, autor de la monografía Los talibán. El islam, el petróleo y el nuevo "Gran Juego" en Asia Central (2001), y que en los puntos fundamentales nunca pone en duda las versiones oficiales del Sistema, explica: «Cuando Abu Bakr al Baghdadi, el líder del IS, quiere enviar un mensaje, lo hace a través de un montón de redes sociales, de forma que a las autoridades de todo el mundo les resulte imposible eliminar ese mensaje. Las redes sociales son la nueva forma de comunicarse tanto para los hombres de negocios como para los terroristas, y no hay necesidad de mostrar tu presencia física para convencer a la audiencia de que eres real».

Según él, a partir de la difusión de estos vídeos «a ningún periodista se le permitirá ver la cara a Baghdadi, ni visitar sus campamentos, ni comprobar cómo gobierna su nuevo Estado califal. No tendremos noticias, información ni comprensión cabal con las cuales podamos convencer a los potenciales jóvenes reclutas del terrorífico país que está creando el IS. Será el propio Baghdadi, a través de las redes sociales, quien dominará las noticias cuando quiera hacerlo. Nosotros, los periodistas, ya no podremos hacerlo. No habrá exclusivas sobre el IS y tendremos muy poca información real. Pensemos que todavía no sabemos a ciencia cierta quién está dirigiendo sus centros de mando político y militar».

Observaciones que encajan perfectamente con la convicción de muchos de que el Estado Islámico no es lo que nos cuentan…

Continúa Rashid: «Cuando pienso en los años posteriores a 1993, en los que anduve con los talibán en Afganistán (ellos eran el horror de aquella época), conociendo su forma de pensar, de gobernar y de tratar a la gente; lo que pensaban en materia geopolítica, su estrategia y sus tácticas militares; e informando a otros a través de mis libros de lo que había descubierto, me parece que se trataba de una era diferente.

»Los talibán se portaban bien, eran educados, no eran muy comunicativos pero no te torturaban ni te colgaban cabeza abajo, y te permitían (con muchas restricciones y sin permitir que les hicieras fotos) escribir sobre lo que veías. Ahora sé que ningún periodista objetivo podrá hacer lo mismo con el IS. Nunca conoceremos de verdad su historia interna ni los niveles de apoyo con los que cuenta, salvo por informaciones de segunda mano» (El Mundo, 7.9.14).

Las oscuras manos que manejan los hilos del mundo saben lo que hacen…


¿Son los vídeos de decapitaciones algo sin precedente?

La difusión masiva de los vídeos con las supuestas decapitaciones de Foley y Sotloff ha generado la sensación de que esta brutalidad ha transgredido una línea roja que requiere la intervención militar de Occidente. Pero lo cierto es que desde 2011 se vienen produciendo y difundiendo vídeos de terroristas asesinando a civiles desarmados, decapitando y torturando a personas, masacrando a familias…, como explicábamos en el artículo Verdades y mentiras sobre Siria (V): Los "rebeldes" (recordemos p. ej. al guerrillero que arrancaba el corazón de su víctima y lo mordía).

Aquellos vídeos no tienen ningún indicio de haber sido un montaje; a diferencia de los actuales, mostraban el asesinato de las víctimas y estaban grabados con medios rudimentarios.

El "problema" es que, como algunos venimos denunciando desde entonces, todas estas acciones eran llevadas a cabo por los llamados "rebeldes" de Siria, legítimos representantes del pueblo sirio (según Obama) que estaban entonces luchando contra las fuerzas de Asad, ese "monstruo" que Estados Unidos quiere derribar. Por eso, aunque estas brutalidades fueron apareciendo puntualmente en los medios, no ocuparon portadas ni hubo una campaña de propaganda, pues no convenía poner en evidencia que los opositores a Asad (los que ahora se llaman Estado Islámico) eran más brutales que las propias acusaciones que desde Occidente se le hacen al régimen sirio.

J. Lévesque (GR, 19.9.14) documenta numerosos de estos vídeos, y concluye: «Durante los últimos tres años, ningún líder ha hecho declaración alguna en relación con estas atrocidades cometidas por "extremistas islámicos". Pasaron casi desapercibidas. La comunidad internacional no expresó ninguna preocupación por el asunto. Con algunas excepciones, estas decapitaciones apenas fueron objeto de cobertura por parte de los medios».


¿Qué otras ejecuciones brutales están teniendo lugar en la región?

Recientemente se decapitó en veinte días a diecinueve personas acusadas de tráfico de drogas y de brujería (Europa Press, 19.8.14). Según la aplicación más rigurosa la sharía o ley islámica, todas las mujeres deben ir cubiertas bajo amenaza de represalias, y se están castigando delitos como la apostasía, es decir, el rechazo al islam o la conversión a otra religión (BBC, 5.3.13) Las ejecuciones son públicas. Previamente «los acusados fueron brutalmente golpeados, no se les dio de comer ni de beber, se les impidió dormir y se les obligó a permanecer de pie durante veinticuatro horas y a firmar "confesiones"». Algunos han sido ejecutados por adulterio; muchos de ellos eran extranjeros, y había entre ellos menores de edad (Amnistía Internacional). A algunos se les crucifica o se los cuelga de una viga con ayuda de una grúa (Periodista Digital, 27.5.13).

¿Hablamos de los crímenes del Estado Islámico? No, se trata de ejecuciones legales realizadas sistemáticamente en Arabia Saudí. Si los medios estuvieran informando sobre ello una y otra vez, ¿no habría un clamor internacional contra este país? ¿No habría muchos incluso pidiendo la invasión militar para frenar las masacres? (Una petición que resultaría insensata, porque sólo agravaría las cosas.)

Pero Arabia es uno de los grandes aliados de Estados Unidos en la región, país rico y poderoso, férreamente gobernado por los Saud. De momento no interesa incitar a las masas contra él, aunque no hay que descartar que cuando convenga los servicios secretos occidentales fomenten una nueva "primavera árabe" supuestamente espontánea (como las que hemos visto años atrás) para desestabilizarlo.


¿Por qué este momento para la difusión de estos vídeos de ejecuciones?

Se supone que los terroristas emiten estos vídeos a fin de presionar a Occidente para que deje de intervenir en la zona (eso se les hace decir a las víctimas antes de ser asesinadas). Pero hasta el más fanático de los terroristas sabría que con esas salvajes provocaciones lo único que conseguirá es precisamente acelerar el ataque. Y es que precisamente ese es el objetivo de los vídeos.

Los vídeos han sido muy oportunos: se emitieron pocos días antes de la cumbre de la OTAN en Gales, en la que Obama solicitó a los países miembros que apoyaran la "intervención" imperial en Irak. Y la difusión de los mismos disparó el apoyo de la población de Estados Unidos al plan de Obama de realizar bombardeos en Irak… y en Siria (El Mundo, 9.9.14).

«Las grandes usinas mediáticas han lanzado sus campañas de operaciones psicológicas para lavar el cerebro de la opinión pública, difundiendo miedo. Afirman que los terroristas del Daesh [EI] podrían haberse infiltrado en Estados Unidos, en otros países Europeos, y en Australia. Justo cuando Gran Bretaña anunció que no participará en el ataque a Siria, el Daesh publicó otra presunta decapitación esta vez de un ciudadano británico y culpó al premier David Cameron» (G. Herren, Argenpress, 19.9.14).


Gran campaña de propaganda

La propaganda imperial ya está en marcha; no es suficiente con informar sobre los auténticos horrores provocados por el EI; además hay que inventarse otros que superen toda imaginación. Una noticia se extendió como la pólvora a principios de agosto: «Hay un parque en Mosul donde el Estado Islámico (EI) decapita sistemáticamente a los niños y ensarta sus cabezas en palos. Cada vez más niños están siendo decapitados; sus madres son violadas y asesinadas. A sus padres los están colgando» (InfoCatólica, 9.8.14). Tres días después, al final del artículo y sin modificar el titular, se añadía al texto una breve actualización, remitiendo a una entrevista en la que el patriarca caldeo Sako «matiza» [¡!] que lo de los niños cristianos no es cierto, sí lo de las mujeres»: «Nada en absoluto. Ninguna decapitación. En Mosul les han robado el dinero, pero los cristianos no han sido atacados físicamente» (InfoCatólica, 12.8.14). Para entonces el post (sin la rectificación) ya había sido reproducido en infinidad de blogs y de entradas en las redes sociales.

El Imperio necesita la extrema demonización de los terroristas (a los que ellos mismos han creado), porque saben que así quienes los "combaten" (los imperialistas) quedan ante la opinión pública comparativamente como los buenos, y los crímenes que cometan serán justificables y quedarán impunes.


Exagerando el poderío del EI

Además, a poco que estudiemos todos los precedentes de "intervenciones humanitarias", concluiremos que «sin duda, están exagerando el poderío de EI (en el caso de que no esté a las órdenes del Pentágono y opere por libre) como cuando  nos mienten para atacar a Afganistán unos cuarenta países comandados por Estados Unidos para contener a unos talibanes que no tenían ni siquiera una avioneta [en 2001]. Tampoco hay explicación "humanitaria" para saber por qué los hombres piadosos de Estados Unidos y la Unión Europea no mueven ni un dedo para ayudar a los palestinos, a los libios atrapados entre el fuego cruzado de grupos que armaron para destruir el Estado libio o a miles de personas que están muriéndose de hambre en Sudán del Sur, a pesar de que rompieron el país en dos para "salvar" a la población cristiana» (N. Armanian, Público, 17.8.14).

Representantes del gobierno y las cámaras de Estados Unidos están haciendo declaraciones alarmistas sobre la amenaza expansiva del EI, al que atribuyen incluso la posibilidad de realizar acciones sin precedentes, como volar ciudades estadounidenses (Global Research [GR], 7.9.14). También se está alertando sobre un posible atentado contra el papa (Religión Digital, 17.9.14).

El vídeo "ISIS EXPOSED 100% AS CIA OPERATION: "The Next Bin Laden is Here" - Don't Be Fooled" (Red Pill Revolution, YouTube, 19.6.14 ofrece una amplia muestra del enfoque sensacionalista de los medios de Estados Unidos sobre la amenaza del Estado Islámico y su supuesto líder Al-Bagdadi. Según el senador estadounidense Lindsey Graham, es «inevitable» que tenga lugar un atentado del estilo de los del 11-S en Estados Unidos (CBS, 15.6.14; ver también ¿Qué estarán tramando los grandes Poderes…?).

No se puede descartar que el Sistema esté preparando nuevos atentados de bandera falsa (ver Dossier 11-S / Al Qaeda / Bin Laden).


Credulidad masiva

A pesar de todas las evidencias disponibles de que las "intervenciones" anteriores fueron justificadas con mentiras descaradas, como las inexistentes armas de destrucción masiva de Sadam Huseín, la gran masa social y la nutrida tropa de representantes políticos, periodistas, tertulianos y analistas están actuando como una enorme orquesta perfectamente sincronizada por un director que les ordena interpretar el himno de la "guerra contra el terror".

El Sistema ha conseguido perfeccionar hasta tal punto sus métodos de lavado de cerebro masivo, que casi todo el mundo acepta las versiones y la narrativa oficiales. Se informa de que los servicios de inteligencia de Estados Unidos confirman la autenticidad de los vídeos de las decapitaciones (sin ofrecer el más mínimo análisis probatorio) y todos aceptan este informe como una verdad innegable, aunque proceda de la más importante organización de propaganda y falsificación del mundo.

No sorprende confirmar que la OTAN lleva años comprando a periodistas de los grandes medios para que escriban a favor de sus intereses.


Criminalizando a los disidentes

A la vez, las evidencias de fraude son tantas, que no deja de haber periodistas, investigadores, analistas, medios y particulares que ponen en duda las versiones oficiales. Contra ellos ha hablado David Cameron ante las Naciones Unidas en un significativo discurso:

«A medida que surgen nuevas pruebas sobre los antecedentes de las personas condenadas por delitos de terrorismo, está claro que muchos de ellos fueron influenciados inicialmente por predicadores que dicen no fomentar la violencia, pero cuya visión del mundo puede ser utilizada como una justificación de la misma. [...] La venta ambulante de mentiras: que el 11-S fue un complot judío y los atentados de Londres el 7-J fueron un montaje. La idea de que los musulmanes son perseguidos en todo el mundo como un acto deliberado de la política occidental. El concepto de un inevitable choque de civilizaciones. Debemos ser claros: para derrotar la ideología del extremismo necesitamos hacer frente a todas las formas de extremismo, no sólo al extremismo violento» (Non-aligned media, 26.9.14).

Unas palabras que suponen una siniestra manipulación de principio a fin: se identifica con los terroristas a quienes dudan de las versiones oficiales (que son precisamente quienes están en contra de todo terrorismo, venga de donde venga); se atribuye a estos críticos posiciones antijudías; se sitúa en el punto de mira a quienes dicen estar en contra de la violencia; se criminaliza a quienes no se creen la narrativa oficial, hasta el punto de que deben ser «derrotados» por los poderes públicos; se acusa de violentos a quienes denuncien la islamofobia; se atribuye a los críticos la teoría del choque de civilizaciones (una teoría que precisamente es esgrimida por sectores del Sistema que Cameron representa para justificar las "intervenciones humanitarias"); se niega la libertad de expresión, investigación y opinión. No se pueden concentrar más falsedades y amenazas verbales en tan pocas palabras.

¿Se acerca el momento en el que publicar un artículo como este pueda ser delito?

Nota: se añaden negritas en las citas.

Para escribir al autor: guillermosanchez@laexcepcion.com
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Imágenes: wikiblues.net y globalresearch.org.

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