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¿Autoodio judío o dignidad?
© Guillermo Sánchez
www.laexcepcion.com (18 de agosto de 2014)

A los judíos que critican la brutalidad del Estado de Israel se les suele acusar desde instancias sionistas de estar afectados de "autoodio". Escuchemos lo que dicen algunos de ellos.

Cada vez que alguien critica o denuncia las acciones del Estado de Israel contra los palestinos, una masa de voces sionistas acusa al crítico de ser antisemita; es un mecanismo de neutralización de personas o colectivos, que pretende también la neutralización del propio análisis y del pensamiento.

Cuando quien ejerce esa crítica resulta ser judío, es más difícil que la acusación de antisemitismo sea eficaz. Para ello el sionismo dispone desde hace tiempo de otra etiqueta: el judío padece "autoodio", una especie de síndrome de Estocolmo similar al que supuestamente afectó a algunos judíos que apoyaron a los nazis en los años treinta y cuarenta. Su crimen se considera tan grave que ni siquiera merecen ser escuchados. Ignoremos estas alarmas y demos voz a algunos judíos (entre ellos, ciudadanos del Estado de Israel) que estas últimas semanas se han pronunciado sobre el ataque de Israel a Gaza. Valoremos si odian a su pueblo, o si presentan argumentos dignos de tenerse en cuenta.


Paulo Slachevsky, director de LOM Ediciones (Chile)

«Siempre me he sentido orgulloso de ser parte del pueblo judío […]. Me siento judío cuando pienso en los sueños que marcaron a generaciones de jóvenes que fueron ensanchando el mundo con sus aspiraciones de libertad, de comunidad, de justicia, de hermandad, que transversalmente ha cruzado colores de piel y naciones. Desde el mismo texto bíblico Éxodo, está explícita la necesidad y experiencia de la libertad de un pueblo, de las aspiraciones y derechos cuando se está sometido al yugo, al sometimiento. […]

»Como no me es indiferente el dolor de los judíos a través de la historia y su derecho a constituirse en nación, tampoco me es indiferente ese derecho para el pueblo palestino, el pueblo kurdo, los pueblos indígenas de nuestro continente. Y cuando es el Estado de Israel, en nombre del pueblo judío, quien repite en otros lo que le tocó vivir a este pueblo una y otra vez a lo largo de siglos, me avergüenza. Sí, me avergüenza.

»Me avergüenza ver hoy cómo se masacra al pueblo palestino bajo el discurso de la defensa propia. Me avergüenza que se diga "retírense para salvaguardar sus vidas", cuando bien se sabe que no tienen adónde ir y se les tiene encerrados en un gueto de miseria, opresión y humillación. Me avergüenza cuando se les pide cordura, pacifismo y racionalidad mientras día a día se les ocupa, se les maltrata y se les asesina, intentando cortar toda posibilidad de futuro.

»Me avergüenza que la comunidad judía califique toda crítica y presión internacional como persecución o antisemitismo, cuando fue la misma solidaridad internacional y las Naciones Unidas las que dieron legitimidad al Estado de Israel.

»Me horroriza cómo se usa toda la potencia guerrera contra la población civil, cómo se ejecuta el castigo "por cada baja de mi lado, tendrán 10 o 50 del vuestro" que han aplicado las peores tiranías de la historia.

»Es hora de parar ya y no manchar irremediablemente nuestra memoria y sentidos de comunidad dejando a nuestros hijos un legado de infamia. Del otro lado del muro están nuestros hermanos»* ("Ser judío, del orgullo a la vergüenza" LaRed21, 28.7.14).


Amir Schiby, artista israelí

Artista israelí homenajea a niños fallecidos en GazaEl artista israelí Amir Schiby rindió homenaje a cuatro niños palestinos de entre nueve a diez años de edad que fueron asesinados en una playa de Gaza tras recibir proyectiles de los israelíes frente a un grupo de periodistas que cubrían el conflicto en la Franja. Representa a un balón de fútbol flotando solitario sobre el agua, con las sombras de los niños como si estuviesen jugando con la pelota, pero sin estar ni verse ya presentes. Según explica el autor en su cuenta de Facebook, la imagen fue creada «como un homenaje a todos los niños que viven en zonas de guerra» (Última Hora, 19.7.14).


Rabino Michael Lerner, editor de 'Tikkun'

«Como editor de Tikkun publiqué artículos desafiando la historia oficial de cómo llegó a existir Israel, mostrando su papel en la expulsión forzosa de miles de palestinos en 1948 y permitiendo que los grupos terroristas bajo el liderazgo de (los futuros primeros ministros) Menájem Beguín e Isaac Shamir crearan miedos justificados que condujeron a cientos de miles de palestinos más a huir para salvar sus vidas. […]

»La iniciativa de paz promovida por Arabia Saudí, nunca respondida por Israel, habría proporcionado a Israel el reconocimiento que durante tanto tiempo ha buscado; habría terminado con las hostilidades y le habría dado un espacio reconocido en Oriente Próximo […]. Incluso Hamás, cuya odiosa acta constitutiva apelaba a la destrucción de Israel, había decidido aceptar la realidad de la existencia de Israel y, aunque incapaz de aceptar su "derecho" a existir, sin embargo estuvo de acuerdo en reconciliarse con la Autoridad Palestina y en ese contexto aceptar los términos que la AP negociara con Israel. […]

»Mientras asegura que su único interés está en destruir los túneles que pueden ser usados para atacar a Israel, el ejército de Israel se ha empeñado en practicar la misma conducta criminal que el mundo condena en otras luchas alrededor del mundo: el ataque intencionado a civiles […] Usando la excusa de que Hamás usa a civiles como "escudos humanos" y de que coloca material bélico en viviendas civiles […] Israel ha conseguido matar a 1.500 palestinos y herir a 8.000 más.

»Quienes durante la guerra de Vietnam rechazamos la excusa de que los Viet Cong se escondían en pueblos vietnamitas como justificación para que el ejército de Estados Unidos arrasara cientos de esos pueblos, causando finalmente millones de muertes de vietnamitas, no aceptaremos justificaciones similares para lo que de facto es una guerra israelí contra civiles palestinos. […]

»Tristemente, demasiados judíos se relacionan con Israel no como con un estado, sino como una realidad santa. Habiendo perdido la esperanza de la salvación después de que Dios no se manifestara y no nos salvara del Holocausto, un número creciente de judíos ha abandonado la religión de la compasión y de la identificación con los más oprimidos por la que abogaron nuestros profetas bíblicos, y en su lugar han llegado a adorar la fuerza y a regocijarse en la capacidad de Israel de convertirse en el estado militarmente más poderoso de Oriente Próximo. Si un judío entra hoy en cualquier sinagoga de Estados Unidos o de cualquier lugar del mundo y dice: "No creo en Dios o en la Torá y no sigo sus mandamientos", con toda certeza aun así se le dará la bienvenida y se le animará a participar. Pero si la misma persona dice: "No apoyo al Estado de Israel", con toda probabilidad se le etiquetará de "judío que se odia a sí mismo" o de antisemita, y será despreciado y expulsado. […]

»Todo acto del Estado de Israel contra el pueblo palestino se considera como sancionado por Dios. Cada sábado los judíos en las sinagogas de todo el mundo ofrecen oraciones por el bienestar del Estado de Israel pero no por sus vecinos árabes. La mera sugerencia de que deberíamos orar también por el bienestar del pueblo palestino se ve como una herejía y una prueba de ser "judíos que se odian a sí mismos".

»El judaísmo precisamente nació para desafiar la adoración del poder. Éramos los esclavos, los desvalidos, y aunque la Torá habla de que Dios usó su fuerte brazo para redimir a los israelitas de la esclavitud egipcia, a la vez insiste, una y otra vez, en que cuando los judíos llegaran a su tierra prometida en Canaán (hoy Palestina) debían "amar al extranjero/al diferente", tener una sola ley para el extranjero y para el nativo, y advierte: "No oprimas al extranjero/al diferente". […] En lugar de predicar este mensaje esperanzador, demasiados rabinos e instituciones rabínicas están predicando un judaísmo que pone mayor esperanza en el poder del ejército de Israel que en la capacidad de los seres humanos (incluidos los palestinos) de transformar su percepción del "otro" y superar sus miedos. Incluso en los días más oscuros, la mayoría de los pensadores judíos creían que todos los seres humanos han sido creados a imagen de Dios y por tanto son capaces de transformarse para una vez más encarnar el amor y la generosidad. […] Es este amor, esta compasión, esta justicia y este judaísmo orientado hacia la paz lo que está asesinando el Estado de Israel. […]

»A nuestros aliados no judíos, el siguiente ruego: No dejéis que la comunidad judía organizada os intimide con acusaciones de que cualquier crítica a la brutalidad de Israel hacia el pueblo palestino es prueba de que sois antisemitas. […]

»A nuestros amigos no judíos, por favor no os airéis con todos los judíos por la conducta distorsionada de un estado que se llama a sí mismo "estado judío" y que actúa de una forma tan arrogante, provocativa e irrespetuosa, convirtiéndose en el matón del barrio de Oriente Próximo. Este estado no consultó a todos los judíos sobre su política. Y por favor reconoced que los brotes antisemitas que hemos visto recientemente en Francia, Bélgica y otros países europeos no son diferentes de cualquier otro tipo de racismo: culpan a todo un pueblo de un particular grupo del mal causado por unos cuantos» ("Mourning for a Judaism Being Murdered by Israel", Tikkun, 4.8.14).


Red Judía Antisionista Internacional

«El sionismo –la ideología fundadora que se manifiesta actualmente en el Estado de Israel– echó raíces en la era del colonialismo europeo y se diseminó a continuación del genocidio nazi. El sionismo se nutrió de los más violentos y opresivos hechos del siglo diecinueve, limando los numerosos esfuerzos de una militancia de judíos en las luchas de liberación. […] El sionismo también deshonra la persecución y el genocidio de los judíos europeos al usar su memoria para justificar y perpetuar el racismo y colonialismo europeos. […]

»El sionismo es racista. Demanda poder político, económico y legal para las personas y culturas judías y europeas por encima de los pueblos y las culturas autóctonas. El sionismo no solo es racista sino antisemita. […]

»Los sionistas diseminan el mito de que Israel es una democracia. En realidad, el Estado de Israel ha establecido e implementado prácticas y políticas internas de discriminación contra los judíos de ascendencia mizrahi y excluye y restringe a los palestinos. […] El sionismo […] promueve la narrativa del holocausto nazi como excepcional en la historia de la humanidad, a pesar de ser uno de muchos holocaustos, desde los aborígenes estadounidenses hasta Armenia y Ruanda. […]

»A través de una islamofobia compartida y un deseo de controlar Medio Oriente y Asia occidental, el Estado de Israel hace causa común con los cristianos fundamentalistas y otros que llaman a la destrucción de los judíos. Juntos, llaman a la persecución de musulmanes. […]

»El Estado de Israel no contribuye a que los judíos estén seguros. Su violencia garantiza inestabilidad y miedo para los que están dentro de su esfera de influencia y pone en peligro la seguridad de todas las personas, incluyendo a los judíos, mucho más allá de sus fronteras. […]

»Apoyamos inequívocamente el derecho de retorno palestino. Llamamos al desmantelamiento de la ley israelí racista del retorno que privilegia los derechos de cualquier persona que el Estado de Israel estima como 'judía' para establecerse en Palestina, mientras que excluye a los palestinos y los convierte en refugiados» (Reflexión y Liberación, 14.7.14).


Rabino Mijael Even David

«Israel acaba de bombardear un centro de discapacitados al norte de Gaza; allí murieron tres jóvenes discapacitadas y otras cinco permanecen muy graves […]. Hoy dejamos de ser el Pueblo Elegido, porque para esto no fuimos elegidos. Tal vez necesitemos otros dos mil años de Exilio para recordar quiénes deberíamos ser. Hoy perdimos cualquier superioridad moral que queríamos creer que teníamos. Somos exactamente como ellos. También somos asesinos. Todos nosotros. Los que lo prendieron en llamas, los que gritaron "muerte a los árabes", los que declararon que la Torá nos pide matar y asesinar y vengarnos. Aquellos que vieron todo esto y no hicieron nada, aquellos que mañana aún no harán nada.

»Especialmente aquellos que tratan de encontrar paz para sus consciencias en las comparaciones: "Ah, pero nosotros no celebramos asesinatos", "nosotros no enseñamos a odiar en nuestras escuelas", "nosotros no consideramos a los terroristas, héroes". Pero no es sobre ellos, D's Altísimo, ¡es sobre nosotros! Es sobre perdernos a nosotros mismos, sobre nuestro fracaso como nación. Evidentemente hemos fallado. […]

»Nunca la paz se vio más lejana. Nunca estuve tan avergonzado de ser israelí. Nunca estuve tan avergonzado de ser judío» (El Diario Judío, en Reflexión y Liberación, 1.7.14).


Ury Avneri, fundador del movimiento pacifista Gush Shalom (Bloque por la Paz)

«Puede que ya se hayan olvidado de que Hamás es en gran medida una creación de Israel. Durante los primeros años de la ocupación, cuando cualquier actividad política en Cisjordania y en la Franja de Gaza era reprimida brutalmente, el único lugar en el que los palestinos podían reunirse y organizarse era la mezquita.

»En ese momento, Fatah fue considerado el archienemigo de Israel. Los lideres israelíes demonizaban a Yasser Arafat, el archi-architerrorista. Se consideró a los islamistas, que odiaban a Arafat, como el mal menor e incluso aliados secretos. […]

»Algunos funcionarios israelíes dicen que si no existiera Hamás tendría que inventarse. Hamás controla la Franja de Gaza. Se le puede responsabilizar de lo que sucede allí. Proporciona la ley y el orden. Es un socio de confianza para un alto el fuego. […] Así que el objetivo de la guerra […] no es destruir a Hamás sino dejarlo en el poder, aunque en un estado muy debilitado. […]

»Netanyahu […] en lugar de negociar con Hamás, hizo algo sumamente estúpido: dictar un alto el fuego bajo las condiciones israelíes sin consultar a Hamás para nada. Los líderes de Hamás se enteraron del alto el fuego propuesto por los medios de comunicación y lo rechazaron de plano» (El Diario, 21.7.14).


Gilad, prófugo del ejército de Israel

Gilad, de 32 años, es reservista del ejército de tierra del Estado de Israel y huyó a Holanda el martes 22 de julio a fin de no ser reclutado para combatir en Gaza. Se enfrenta al riesgo de varios años de prisión cuando vuelva a su país. Declara: «El conflicto actual no es necesario en absoluto. El gobierno israelí tenía muchas formas de destensar el conflicto con Hamás, aun cuando a fecha de hoy no fuera posible un acuerdo definitivo. Tras la caída de los Hermanos Musulmanes en Egipto y la precaria situación de Bachar al-Assad en Siria –los principales valedores de los Hamás– este movimiento está muy debilitado. Tanto, que aceptó colaborar con Al Fatah en un gobierno de unidad nacional haciendo importantes concesiones (entre ellas, el otorgar a Mahmoud Abbas el mandato de continuar las conversaciones con Israel). En lugar de aprovechar esta oportunidad para moderar a Hamás y reforzar a los partidarios de la paz en la dirección palestina, Israel ha hecho lo contrario, desentendiéndose del proceso de paz. Y no es la primera vez que actúa de esta forma.

»Pero, más globalmente, Hamás ha dado pruebas de ser un grupo fiable, que respetaba todos los cese el fuego anteriores. Se podía haber firmado un acuerdo parecido a los pocos días de estallar el conflicto, aunque sólo hubiera pervivido si hubiera estado acompañado de un proceso diplomático con Abbas, del que Netanyahu huye como de la peste. Aun cuando el régimen palestino no sea enteramente democrático, la continuidad del liderazgo palestino depende de la opinión pública: en el momento en el que el pueblo se dé cuenta que la apertura hacia Israel resulta rentable, dará la espalda a Hamás. Al contrario, en la medida que no exista ese horizonte, se alinea con Hamás. Es tan simple como eso.»

Ante la pregunta de si considera el paso que ha dado como un acto político, responde: «No, sobre todo se trata de un acto moral, pero no puede ser desgajado del contexto político. No soy pacifista, creo que a veces las guerras son necesarias. Pero las guerras que se realizan para compensar una política desastrosa en detrimento de gente inocente son inmorales» (Viento Sur, 26.7.14).


Shlomo Sand, historiador, profesor emérito de la Universidad de Tel Aviv

El historiador israelí Shlomo Sand«Hace 130 años, la población árabe ocupaba toda Palestina. En ese tiempo, ¿qué hemos hecho los judíos? Confinar a los árabes en dos reservas indias, una hostil (la Franja de Gaza) y otra por el momento relativamente amistosa (Cisjordania). Hemos negado a ese pueblo su existencia como nación y su derecho a crear una entidad política. Ése es, seguramente, uno de los mayores obstáculos para la paz. […]

»Israel es la sociedad más racista del mundo occidental. […] Israel no se fundó sobre los principios políticos democráticos al uso en Occidente. Es cierto que la cultura política israelí es relativamente liberal. Pero Israel, desde sus orígenes, se definió como Estado judío, no como un Estado de ciudadanos, judíos y árabes. ¿Qué quiere decir, en democracia, "Estado judío"? No hay que olvidar que millón y medio de israelíes no son judíos, sino árabes. […] Yo defino a Israel como una etnocracia liberal. ¿Y por qué liberal? Porque ciertamente es pluralista, de otro modo yo no podría ser profesor en la Universidad de Tel Aviv. […] Más que corrompido, creo que el Estado se ha vuelto cada vez más cínico, y creo que la corrupción de la sociedad se ha hecho más visible […].

»A pesar de los abusos cometidos; de la ocupación de los territorios palestinos, que ha sido una tragedia; y de su política belicista, yo defiendo la existencia de Israel como Estado. No porque le reconozca los derechos históricos que reclama, sino por el solo hecho de su existencia, y también porque cualquier intento de hacerlo desaparecer traerá consigo nuevas tragedias.

»Yo comparo el origen de Israel con el de un niño que nace a raíz de una violación. Israel nace de la violación de la población árabe local, pero ya no puede desaparecer. Acabar con el conflicto obliga también al reconocimiento de un Estado palestino, hecho que Israel sólo acepta con la boca pequeña. […]

»Ante todo debe decirse que Hamás no tuvo nada que ver con el asesinato de los tres colonos israelíes. Sin embargo, esa fue la excusa para que Israel atacara nuevamente Gaza con toda su fuerza militar.

»Previamente a este suceso, Israel había vuelto de detener aproximadamente a la mitad de los activistas de Hamás liberados en 2011, a cambio del sargento Guilad Shalit. Volvió a arrestarlos sin ninguna prueba contra ellos. Era una declaración de guerra y Hamás no podía dejar de responder.

»Hamás me parece un régimen espantoso por la islamización forzada de la sociedad, pero tiene motivos para reaccionar, del mismo modo que la Unión Soviética tenía razones para defenderse de la agresión nazi en 1941, aunque la dictadura estaliniana fuera aún más espantosa que la de Hamás.

»Por otra parte, me parece buena señal que Hamás haya renunciado a las acciones terroristas que practicó en el pasado, y eso a pesar de los daños que Israel está causando a la población civil de Gaza. Israel ha roto todas las reglas del juego.

»Si usted da crédito a los libros escolares de Israel, verá que cualquier soldado israelí puede considerarse descendiente directo de los guerreros del rey David. Muchos israelíes creen que su historia ya fue escrita hace 3.000 años. La educación fabrica la identidad colectiva actual. De ella también dependerá el futuro, y por ambas partes.

»Estoy seguro de que Hamás llegará a aceptar la existencia del Estado de Israel según las fronteras de 1967, al igual que hizo en su momento la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Pero Israel, a mi entender, no quiere realmente la paz, porque se niega a reconocer cualquier forma de soberanía palestina sobre su propio territorio. Así lo mostró su acción contra la Flotilla de la Libertad (mayo de 2010). Puedo entender que la Marina israelí controlara aquellos barcos, para asegurarse de que no llevaban armamento, pero luego debía haber permitido que la flotilla siguiera rumbo a Gaza. Acciones así muestran que Israel representa un papel teatral de falso diálogo. […]

»Creo que unir política y religión es una perversión, y que introducir la religión en el conflicto solo puede conducir a la catástrofe. Por desgracia, el conflicto está aumentando la influencia islamista en la sociedad palestina, del mismo modo que crece la influencia religiosa judía en la sociedad israelí. El principal peligro no estriba en que la gente sea religiosa, sino en que lo sea el Estado» (Público, 6.8.14).


Etgar Keret, escritor israelí

El escritor Jorge F. Hernández cuenta lo siguiente sobre su amigo el escritor israelí Etgar Keret: «Sucede que a Etgar y a su esposa Shira Geffen, bella y hasta hoy reconocida actriz y directora de cine, se les ocurrió mostrar un poco de dignidad en medio de la locura y en voz alta, sin miedo, pidieron un minuto de silencio para cuatro niños palestinos asesinados entre los irracionales bombardeos y desquiciados balazos que ensombrecen al Medio Oriente […]. Al minuto empezaron a lloverles desde la tribuna a veces nociva del Facebook amenazas variadas, insultos multiplicados e incluso páginas creadas expresamente bajo el nefando lema "Odio a Shira Geffen" donde se pedía enviar a mi bella amiga a las cámaras de gas (sin reparo alguno en la ominosa connotación que ello recuerda) y en el colmo de la vehemencia, fantasear con la posibilidad de llevar en andas al hijo de ambos […] para arrojarlo desde cualquier altura sobre los peñascos que limitan a la franja de Gaza. Para que se entienda el agrio sabor que me llega a la saliva, todos esos insultos provenían de enloquecidos fanáticos sionistas, convencidos militaristas y amantes de la pólvora ¡israelíes!, y no ofendidos deudos palestinos, como podría suponer todo amante de las caricaturas. […]

»Como bien ha escrito Keret: "A veces parece como si estuvieran librándose dos guerras. En uno de los frentes, el ejército lucha contra Hamás. En el otro, un ministro del Gobierno que llamó 'terroristas' a sus colegas árabes en el Parlamento y unos vándalos que intimidan a los pacifistas en las redes sociales persiguen al 'enemigo interior': cualquiera que exprese una opinión diferente"» ("Estoy con Keret", El País, 30.7.14; ver también "…y estoy con Nir Baram", El País, 6.8.14).


Uriel Ferera, objetor de conciencia israelí

«Hola, me llamo Uriel Ferera. Tengo 19 años y soy de Beersheba. Ya he pasado 70 días en la cárcel… por negarme a servir en el ejército y hacer objeción de conciencia. Mis justificaciones son que el ejército viola los derechos humanos en los Territorios Ocupados, matando y humillando al pueblo palestino. Para mí, creyente, eso va contra mi convicción de que Dios nos ha creado a todos a su imagen y no tenemos ningún derecho a hacer mal a otros. En este momento hay una operación en Gaza. El ejército ataca objetivos donde hay personas inocentes, mujeres y niños. Espero que esta operación acabe, que acabe la ocupación y que todos vivamos en paz en esta tierra. Mañana tengo que presentarme en el centro de incorporaciones, y negarme de nuevo. Voy a empezar a cumplir mi quinta condena y me siento orgulloso de hacerlo y negarme a participar en estos crímenes de guerra» (Palestina Libre, 8.8.14).


Nurit Peled, profesora de Educación en la Universidad de Tel Aviv

La profesora israelí, Nurit Peled, en un momento de la entrevista. ANNA FERDINANDSSON.

Nurit Peled perdió a su hija de 14 años en un atentado suicida que fue asumido por Hamás. Pero ella culpó también a la política de ocupación impuesta en Israel por el Gobierno de Benjamin Netanyahu.

«[Los israelíes] justifican incesantemente [la operación contra Gaza], diciendo que están impidiendo un mal mayor. Según ellos, es mejor hacer eso que sufrir luego. No es algo típico sólo de Israel, sino que ocurre en todos los países: oprimir al otro siempre es un mal menor. […]

»La pobreza dentro de Israel es horrible, nadie se ocupa de ella. Y, de hecho, constituye un incentivo para que la gente se vaya a las colonias. Porque allí no pagan nada y lo tienen todo gratis: el transporte, la educación, los negocios, y todo sin impuestos. Es un paraíso para ellos, un verdadero Estado del bienestar.»

Sobre la cita de Haneen Asharawi, miembro del Consejo Legislativo palestino, que dice: «Somos el único pueblo del planeta al que se le exige garantizar la seguridad de su ocupante, mientras que Israel es el único país que llama a defenderse de sus víctimas», Peled comenta: «Es la típica inversión de papeles, siempre es así […]. Yo no creo que sea algo típico de Israel. Recordemos que los alemanes tenían miedo de los judíos. Esa propaganda no tiene nada de original

El entrevistador explica: «Hace años que circulan informaciones sobre los libros de texto escolares palestinos en los que supuestamente se diaboliza a los judíos. Pero cuando uno los mira de cerca y se da cuenta de dónde proviene ese material, que en realidad se produce en un centro con sede en una colonia —en Efrat—, que se llama "El Centro de Vigilancia sobre el Impacto de la Paz".» Peled responde: «Es horrible, horrible. Esos estudios fueron presentados en el Congreso de los Estados Unidos. Obtuvieron medio millón de dolares por cada uno, y Hillary Clinton contrató al director de esa organización como consejero personal. Son fascistas, y además no tienen nada de académicos, no se dedican para nada a la investigación. […] En realidad, los palestinos no podrían afirmar tales cosas incluso aunque lo quisieran. Están tan controlados y vigilados, censurados por el Parlamento Europeo, por el Ministerio de la Educación Israelí, por el Ejército israelí, por Dinamarca, por el Banco Mundial que da el dinero, por Japón, que los palestinos no podrían hacerlo, incluso aunque quisiesen ser ofensivos o racistas. Es una mentira, porque ni tan siquiera se les permite escribir sobre su propia nación, su propia Nakba, su propia cultura […]. Los libros de texto escolares palestinos están tan restringidos, tan censurados... Es interesante lo que se cuenta en ellos, porque los israelíes ni siquiera son vistos como el enemigo. El enemigo son los británicos, es Europa, porque ellos empezaron el colonialismo, e Israel es muy marginal para ellos, no es más que la continuación del colonialismo europeo.»

«Los israelíes no lo han leído [mi libro Palestina en los libros de texto israelíes: ideología y propaganda en la educación]. Fuera he tenido excelentes críticas, aquí tal vez una, pero no hay el menor impacto […]. Mis colegas […] de hecho hacen lo que pueden para prohibir el libro. Y a mí».

Comenta el periodista: «Es una sensación extraña, pero parece como si el aumento del antisemitismo en un futuro cercano en Europa, finalmente fuese algo bueno para Israel». Peled responde: «Por supuesto. Es algo muy bueno para ellos. Bueno, ellos lo propagan, lo amplifican enormemente: "Todo aquel que no es judío es antisemita. Por esa razón, no aplicamos las decisiones internacionales y la ley internacional, porque fueron creadas por no judíos que eran antisemitas".»

Explica también esta estudiosa: «Israel dio su apoyo al apartheid, completamente. Dio su apoyo a todos los regímenes tiránicos: en Sudáfrica, Sudamérica, Asia, África... [El dictador ugandés] Idi Amin estuvo aquí para aprender métodos de tortura y se le proporcionó todo lo que quiso. Incluso el Shah de Irán, quien hizo todo lo que estaba a su alcance por Israel. Toda esa gente. Y en Sudamérica, siempre apoyaron a los tiranos. Siempre. Nunca han defendido los derechos humanos

Según Nurit Peled, la comunidad internacional debería practicar «el BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones), ante todo. No dejen que los políticos o los militares israelíes vayan a su país. No dejen tocar a los artistas ni jugar a los futbolistas. No compren los productos israelíes. Todas estas cosas asustan mucho a Israel» (Público, 9.8.14).

* * * * *

Hasta aquí la selección de citas recientes. Podríamos sumar las referencias a organizaciones como Judíos Antisionistas en España, Neturei Karta, Jewish Voice for Peace, los objetores Shministim

Pero no pensemos que estos planteamientos son algo nuevo en la comunidad judía, motivado por la creciente brutalidad de los ataques a los palestinos. Desde la institución del Estado de Israel numerosos judíos de todo el mundo, algunos de ellos autodenominados sionistas, han clamado contra la opresión y el militarismo. Desde intelectuales como Arthur Koestler, Hanna Arendt o el propio superviviente Primo Levi, que consideraban el establecimiento del Estado de Israel como un error, hasta Marek Edelman, subcomandante del levantamiento judío en el gueto de Varsovia (quien llegó a decir: «Es en Israel donde nuestro recuerdo corre el peligro de perderse»), pasando por profesores como Israel Shahak, Noam Chomsky, Yeshayahu Leibowitz (sionista que criticaba la ideología "judeo-nazi"), Idith Zertal (para quien el Holocausto «está siempre presente para justificarlo todo: nuestras prácticas políticas y nuestra autopercepción como víctimas»), Tony Judt («Israel va a devaluar, socavar y destruir el significado y la utilidad del Holocausto, reduciéndolo a lo que mucha gente ya dice que es: la excusa para su mal comportamiento»), el músico Gilad Atzmon, el periodista Gideon Levy, el superviviente del nazismo Sally Perel («Nunca me podía imaginar volver a vivir en un país que oprime brutalmente a otro pueblo»), etcétera, etcétera.

Es inconcebible considerar que estas ilustres personalidades han sido afectadas por un síndrome de autoodio. En realidad, representan algunos de los valores más genuinos y elevados del judaísmo bíblico:

«Él juzgará entre las naciones
y reprenderá a muchos pueblos.
Convertirán sus espadas en rejas de arado
y sus lanzas en hoces;
no alzará espada nación contra nación
ni se adiestrarán más para la guerra.»
(Isaías 2: 4)

* Las negritas de las citas son siempre añadidas.

Para escribir al autor: guillermosanchez@laexcepcion.com
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Imágenes: Fuentes enlazadas, negratinta.com, ijsn.net, breakthebonds.org y diariojudio.com.

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