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El autobús de Hazte Oír (I): ¿Libertad de expresión o transfobia?
© Simón Itunberri (@SItunberri / situnberri@gmail.com)
www.laexcepcion.com (4 de marzo de 2017)

Resultado de imagen de autobus hazte oirEl 27 de febrero de 2017 la organización Hazte Oír (HO) puso en circulación por Madrid un autobús con las siguientes palabras impresas en letras grandes: «Los niños tiene pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si naces mujer, seguirás siéndolo.»

La reacción mayoritaria en los medios de comunicación y las redes sociales ha sido de rechazo, en general rotundo y en ocasiones muy agresivo, a esta campaña; muchos han exigido que se prohíba la circulación del bus, y las autoridades han llegado a inmovilizarlo, todo ello alegando que un mensaje de ese tipo podría hacer daño a los niños transexuales (analizaremos este aspecto en la segunda parte de este artículo).


¿Promueve el odio?

También se ha dicho que el autobús de HO promueve el odio hacia los transexuales. No se ve que esa sea la actitud de Ignacio Arsuaga, presidente de la organización, en los dos primeros vídeos de este enlace.

Por otro lado, tras rastrear extensamente en Twitter los hashtags relacionados con el asunto, he visto infinidad de tuits con terribles insultos hacia HO, con llamamientos a apedrear el autobús o a quemarlo con sus promotores dentro, pero no he visto ni uno solo que incite al más mínimo rechazo o violencia hacia los transexuales; sí que he encontrado insultos reactivos de tuiteros que simpatizan con el mensaje de HO contra quienes quieren prohibir el autobús, pero no hacia los transexuales. Por otro lado, es difícil pensar que la exhibición del autobús pueda influir en alguien para que agreda u odie a transexuales.

Si no se hubiera dado esta exagerada reacción al autobús, solo una pequeña parte de la ciudadanía habría tenido conocimiento del mismo. Gracias a la campaña de los prohibicionistas, millones de personas han podido recibir el mensaje de HO.


Respuesta a una campaña previa

Resultado de imagen de cartel campaña niños transexualesNormalmente las dinámicas de confrontación tienen una trayectoria más larga que la que vemos. No se ha informado lo suficiente de que la campaña de HO es una respuesta a otra campaña de la asociación de familias de menores transexuales Chrysallis consistente en unos carteles colocados en marquesinas del País Vasco y Navarra en enero de 2017 que decían: «Hay niñas con pene y niños con vulva. Así de sencillo». Algunos de estos carteles fueron pintarrajeados y destruidos, seguramente por personas con convicciones sobre la transexualidad similares a las de Hazte Oír.

En uno de los vídeos citados Arsuaga dice que no critican la campaña de Chrysallis, pero eso no es cierto: la página Actuall, vinculada a HO, informa de una inicitiva del Centro Jurídico Tomás Moro (que es «promotor de esta campaña, alojada en la plataforma ciudadana HazteOir.org») para que «la Fiscalía de Menores inicie las actuaciones necesarias para eliminar dichos carteles. Y que inicie las actuaciones penales oportunas para esclarecer la autoría y la financiación de la campaña, llevando a los Juzgados a los responsables de la corrupción de menores que se está desarrollando con total impunidad y pasividad de los poderes públicos». Aunque ahora lo nieguen, HO ha defendido la criminalización de Chrysallis, al igual que tantos otros están defendiendo la criminalización de HO. Estamos ante una escalada de prohibicionitis.


¿Prohibir es la solución?

La mayoría de los partidos políticos y de los medios están defendiendo la prohibición del autobús de HO. Pero ha habido autores que, aun detestando el mensaje del autobús y todo lo que esta organización representa, han entendido que el autobús no tan es dañino como para prohibirlo, y que en este asunto está en juego la libertad de expresión.

Rubén Amón, haciendo referencia al caso del concejal de Madrid Guillermo Zapata, acusado de antisemitismo por unos tuits, y a otras ofensas recientes, escribe en El País (1.3.17):

«Los tuits de Zapata sobre los judíos y el terrorismo etarra se nos pueden antojar execrables. Y execrable puede resultarles a los católicos que el carnaval de Las Palmas lo haya ganado una drag queen en cuyo desfile emula a la virgen María semidesnuda y supercrucificada, pero el verbo prohibir y las medidas penales deben conjugarse con extraordinario cuidado. Y deben aplicarse en presupuestos inequívocos, precisamente para salvaguardar la tolerancia de los espacios emotivos o demasiado subjetivos.

»¿Hazte Oír incurre en un delito de odio? Explícitamente no, al menos a tenor de la lectura del texto y en sus connotaciones semánticas. E implícitamente es probable, más aún cuando se hace diana con los niños transexuales en un sesgo particularmente miserable, pero la duda misma invita a la prudencia. Y no porque el movimiento retrógrado Hazte Oír merezca la menor consideración o condescendencia, sino porque la libertad de expresión merece salir indemne, aunque sea por exceso

Paco Bello en Iniciativa Debate (2.3.17), recordando casos anteriores como el de los titiriteros represaliados por una obra de guiñol, explica por qué el prohibicionismo en casos como estos puede llegar a afectar a las libertades de todos:

«Nunca prohibir ha resultado ser mejor idea que debatir y razonar. Y nunca nos hemos arrepentido tanto de haber apoyado una prohibición que cuando más tarde hemos visto censurada la opinión propia.

»No se debe bajo ninguna circunstancia intentar homogeneizar la expresión del pensamiento por la fuerza, porque estancado, el pensamiento se pudre, y corremos el riesgo de transformar simples imbéciles en auténticos monstruos. La represión tiene, entre otros, este indeseable pero previsible efecto. […]

»Si apoyamos que se evite por decreto, además de darles la publicidad que buscan, estamos fomentando mártires y dando pie a que vean reforzadas sus obsesiones. Y quizá mañana con el mismo argumento tengamos que aceptar que se prohíba la opinión contraria, por más que sea sensata y justa, porque ‘la ley es igual para todos’.

»Corrijo. En realidad no hace falta esperar a mañana, porque con las medidas que se están tomando contra la propaganda de la asociación ultracatólica Hazte Oír, lo que se intuye es un intento de equilibrado en falso (sin consecuencias legales ni ingresos en prisión); un lavado de imagen que justifique, igualando por la vía represiva, los excesos punitivos y atentados totalitarios que se han cometido contra las expresiones políticas o culturales de izquierda, sean las de tuiteros, raperos, titiriteros o activistas.

»Pues que no sea en mi nombre. Yo no compro esta solución, venga de reaccionarios o de presuntos progresistas

Es significativo que César Strawberry, cantante condenado por el Tribunal Supremo por unos tuits considerados ofensivos, se posicione contra la censura a otros, aunque sean de ideología opuesta a la suya:

«Todo lo que sea reprimir la libertad de expresión me parece un atentado contra los derechos fundamentales de las personas. Hay que aprender a leer y escuchar cosas con las que no estamos de acuerdo. No estoy de acuerdo con que la Policía inmovilice un autobús por un cartel.» 

Es importante entender que la prohibición del autobús de Hazte Oír es precisamente una solución al estilo de las que propone Hazte Oír, una organización que lleva años presionando a las autoridades, a los medios de comunicación y a ciertas empresas para que prohíban y censuren campañas y mensajes contrarios a sus convicciones morales (también hay que señalar que defienden algunas causas positivas, como visibilizar la persecución de los cristianos en algunos lugares del mundo).

Como el programa de HO es autoritario e impositivo, muchos piden que se les censure y prohíba. Pero precisamente la respuesta democrática a sus planteamientos liberticidas y confesionalistas no consiste en limitar su libertad de expresión, sino en mostrarles que en una sociedad plural y libre todo el mundo tiene derecho a expresar sus ideas, y que las excepciones a este principio solo pueden darse ante flagrantes atentados contra las libertades ajenas.

Nota: Las negritas de las citas son siempre añadidas.

Leer también: El autobús de Hazte Oír (II): El debate sobre la transexualidad

Fuentes de las imágenes: Público y Diario de Navarra.

© LaExcepción.com

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